UAI

Un país maduro en ciencia e investigación está mejor preparado para transferir su conocimiento. Destinamos a investigación y desarrollo (I+D) apenas el 0,41% del PIB en relación con el 2,7% de los países de la OCDE. En este contexto, creo que la relevancia de la ciencia debe ser comprendida y defendida por la sociedad en su conjunto y alzada a un lugar prioritario por quienes gobiernan.

Chile ha alcanzado un desarrollo científico y tecnológico importante en la región y nos queda un largo camino por recorrer. La nueva Ley 21.838 de Transferencia de Tecnología y Conocimiento es un gran avance: promueve la divulgación de la investigación, la vinculación con las necesidades sociales y la colaboración interdisciplinaria. Además, fomenta la ciencia abierta y el acceso ciudadano al conocimiento, bases para fortalecer una cultura científica.

Para seguir, necesitamos pilares fundamentales que sostengan nuestro ecosistema científico-social: generación de conocimiento científico, I+D desde el sector empresarial, educación, comunicación y cultura científica.

El primer pilar es una comunidad capaz de generar preguntas relevantes, conocimiento científico propio y que retroalimente las aplicaciones científicas con su realidad territorial.

Por otra parte, comunicar qué se investiga en Chile y por qué importa debe ir de la mano de una educación científica que enseñe a preguntar, analizar evidencias y discutir ideas. Frente a la inteligencia artificial, fortalecer el pensamiento analítico y crítico es esencial para que niños –quienes construirán el futuro– y adultos participen informadamente en las decisiones de nuestra sociedad. Red Territorio STEAM Valparaíso, Seremías regionales, universidades y varias fundaciones aportan en este sentido.

La ciencia no se “tras pasa” desde quienes poseen el conocimiento hacia quienes carecen de él. La cultura científica es, en esencia, dialogante, comprende todos los pilas res e invita a la discusión sobre qué nos importa y cómo construirlo.

España ofrece un referente mediado entre gobierno y academia con sus Unidades de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I). En Chile, los centros de Comunicación de las Ciencias y personas como José Maza, Teresa Paneque, Andrea Obaid, entre muchos otros, han tenido un rol fundamental. La Red de Gestores Tecnológicos de Chile (RedGT) vincula academia e industria para la transferencia y la innovación. Pero ¿qué lugar ocupan los gestores de cultura científica? Su labor suele diluirse entre otras identidades profesionales. Reconocer esta comunidad, institucionalizarla y darle respaldo es clave para consolidar un campo de investigación, de práctica profesional y de construcción colectiva.

Una unidad de cultura científica e innovación conecta la investigación con la sociedad: comunica, escucha necesidades, articula colaboraciones, facilita el uso del conocimiento y evalúa resultados, en definitiva, genera diálogos necesarios que se puedan concretar. Así, la cultura científica es el puente que conecta la ciencia con la transferencia científico-tecnológica. De esta manera, el primer paso para la formalización de este puente, aunque resulte desafiante, puede sencillamente ser compartir un café científico.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.