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Desde el 19 de junio de este año es obligatorio fortificar la leche y la harina de trigo con vitamina D en Chile. ¿Por qué? Desde hace unos diez años nuestras autoridades de salud llegaron a la conclusión de que existía una deficiencia severa de esta vitamina en un porcentaje no despreciable de la población. Lo anterior constituye un problema de salud pública pues la vitamina D es esencial para absorber calcio y fósforo, así como para robustecer el sistema inmune y mejorar el funcionamiento de músculos y nervios.

Dado el altísimo consumo de pan en Chile, así como de otros productos elaborados con harina, fortificar este ingrediente asegura “llegar” de manera casi universal a toda la población. No existe ningún otro vector tan potente para tales efectos. Con esta medida nuestro país se convierte en pionero en América Latina. Pero no es primera vez que esto ocurre. La fortificación de harina con vitamina D es posible gracias a 75 años de experiencia previa en Chile de programas similares.

Descansando en avances de la industria química mundial durante los años 1920 y 1930, desde 1951 en Chile fue obligatorio fortificar la harina con vitamina B, hierro y calcio (este último mineral solo hasta 1982). Por aquel entonces se buscaba combatir la desnutrición, o la denominada “hambre escondida”, una batalla hoy en día ganada. Gracias a la colaboración público-privada, los molinos chilenos adhirieron a esta medida, y Chile devino en pionero en programas de fortificación de alimentos a nivel mundial (fue primero en América Latina en fortificar la harina con micronutrientes). La fiscalización por parte del estado chileno también ha sido fundamental, así como la influencia de organismos internacionales como el Banco Mundial, la FAO y UNICEF.

Desde el año 2000 se agregó el ácido fólico a la harina para disminuir defectos del tubo neural del recién nacido. Esta medida descansó en la experiencia previa de los molineros nacionales, pues agregar un componente más no revestía mayores costos. Finalmente, en el 2022 se decretó la obligatoriedad de fortificar la harina con vitamina D, pero por diversas razones su implementación demoró otros cuatro años. En cualquier caso, queda claro que la ejecución de esta última medida se sostiene en 75 años de experiencia previa, y en el hecho de que Chile haya sido pionero a nivel regional en agregar vitamina B, hierro y ácido fólico, con grandes resultados: la anemia infantil fue erradicada (y con ella la desnutrición). Asimismo, la prevalencia de anencefalia y espina bífida también ha caído de manera importante. No hay razones para creer que el objetivo perseguido con adicionar la vitamina D no se cumpla.

Publicada en La Segunda.