Populismo

Juan Luis Ossa

Para que un concepto sea funcional, tiene que discriminar. Si no lo hace, puede terminar significando muchas cosas al mismo tiempo y, por tanto, perdiendo el sentido último que debe tener: definir y clarificar. Hay tantos conceptos como académicos interesados en su uso y significación, y, sin embargo, rara vez hay consenso sobre cómo deben ser utilizados. Uno de ellos es el de "populismo": ¿Qué es el populismo y por qué se usa en algunos países y en otros no? ¿Existe una cultura populista en Latinoamérica? ¿Vivimos un auge del populismo?

En palabras del historiador Alan Knight, "el populismo es un fenómeno político, resultado de sistemas políticos particulares; suele florecer donde los partidos son débiles, cuando líderes ‘carismáticos' se granjean el apoyo popular fuera de éstos, y cuando las crisis provocan la movilización política (y clasista) y propician la polarización entre ‘ellos' y ‘nosotros'". Esta definición histórica más que politológica sirve para comprender fenómenos tan variados como el varguismo en Brasil, el peronismo en Argentina y, quizás, el ibañismo en Chile. En todos estos casos (en el de Ibáñez menos) encontramos líderes que apelan al pueblo en contextos en que la democracia se encuentra en una crisis de representatividad.

Ahora bien, que los regímenes en cuestión compartan algunos elementos no quiere decir que hayan sido iguales, como tampoco que sea correcto hablar de una "época populista" cuando se les estudia. En términos históricos es mejor evitar las etiquetas que emplean un concepto unívoco para referirse a un período específico. Por ejemplo, decir que Latinoamérica vivió una era "populista" entre 1930 y 1970 puede simplificar dichas cuatro décadas en una palabra supuestamente eficaz pero que, en realidad, oscurece lasqq muchas otras facetas experimentadas en el continente durante esos años (como el llamado "desarrollo hacia adentro" o la Industrialización por Sustitución de Importaciones). Incluso más, el hecho de que los populismos cambien a lo largo de su existencia impide hablar de una "cultura política populista". El "populismo" de Fujimori o Menem, por tan sólo nombrar dos casos, fue muy distinto al de Getulio Vargas y Perón. Lo suyo fue, más bien, una suerte de "neopopulismo" con particularidades propias de su momento histórico.

¿Estamos frente a una nueva ola populista en el mundo occidental? El triunfo de Trump se presta para dar una respuesta afirmativa. Sin embargo, abreviar lo que está ocurriendo en la política estadounidense —o en cualquier otro escenario— con un concepto tan huidizo como el de populismo no basta para comprender su triunfo. Podemos aceptar que Trump es populista; no obstante, habrá que ir más allá de este tipo de nociones para comprender por qué los norteamericanos decidieron optar por un candidato con sus características. El análisis recién comienza.

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Miércoles, 07 Diciembre 2016 en La Segunda