El cruce de los Andes

Juan Luis Ossa

José de San Martín pasó los días previos al cruce de los Andes preocupado de cuestiones simbólicas. El 5 de enero de 1817, el general encabezó la ceremonia que designó a la Virgen del Carmen como patrona de las fuerzas mendocinas. Ese mismo día se bendijo una bandera, "bajo cuyos auspicios se emprenderá la batalla contra los victimarios del Reino de Chile", todo lo cual fue acompañado de fiesta, música y baile.

Para esa fecha, el Ejército de los Andes estaba formado por 3.987 hombres, en su mayoría de origen rioplatense. Estratégicamente, el ejército estaba organizado en dos grandes divisiones. La primera se encontraba bajo el mando de Juan Gregorio de las Heras y su objetivo era avanzar a través de Uspallata hacia Santa Rosa de los Andes. La segunda, liderada por Miguel Estanislao Soler, debía ingresar a Chile por Los Patos, cerca de Putaendo, y estaba a su vez dividida en tres: el propio Soler iba a cargo de la vanguardia, Bernardo O'Higgins del centro y San Martín de la reserva. A ellos se agregaban pequeñas columnas, como la de Ramón Freire (cuya responsabilidad era ingresar a Chile por Curicó y Colchagua), así como partidas volantes lideradas por el guerrillero Manuel Rodríguez.

Las divisiones tardaron cerca de veinte días en cruzar la Cordillera. La travesía no fue fácil, como se desprende de las múltiples enfermedades sufridas por los soldados. El 27 de enero, por ejemplo, Las Heras pidió a San Martín que enviara al cirujano mayor del ejército con medicinas a Uspallata. El 1 de febrero, en tanto, O'Higgins informó a San Martín que las bajas temperaturas estaban causando estragos entre sus hombres, y que "un negrito" había muerto recientemente debido a la crudeza del clima.

Pero a pesar de estos contratiempos, para el 10 de febrero de 1817 las dos divisiones del Ejército de los Andes se reunieron en suelo chileno, todo un "milagro de sincronización" como bien dice el historiador John Lynch. Y continúa: "Se ubicaron en las alturas examinando el cerro de Chacabuco, que bloqueaba el extremo norte del Valle Central de Chile y era la clave del avance hacia Santiago". El Valle Central era, en efecto, donde el poder de los realistas se había hecho sentir más fuerte, y por ello tomar el control de la zona era tan importante para San Martín. Dos días más tarde comenzaría lo que prontamente se conocería como la batalla de Chacabuco.

Veremos en la próxima columna que el resultado en Chacabuco no sólo permitiría a los revolucionarios ingresar victoriosos a Santiago, sino además implementar un gobierno acorde con los principios rectores de la Logia Lautaro. La independencia de Chile aparecía por primera vez certera en el horizonte.

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Miércoles, 01 Febrero 2017 en La Segunda