Dylan

Juan Luis Ossa

Aunque estoy lejos de tener la expertise de los críticos de música —una forma de periodismo que ha tomado fuerza en Chile a partir del trabajo serio de personas como Mauricio Jürgensen—, me atrevo a dedicar esta columna al que me parece es uno de los álbumes más notables del siglo XX. Más aún ahora que se acaban de cumplir cincuenta años de su aparición.

Me refiero a Blonde on Blonde, el séptimo disco de estudio de Bob Dylan y que contiene canciones mundialmente conocidas, como Just Like a Woman, y otras menos salientes pero igualmente relevantes para adentrarse en el historial dylanesco, como Visions of Johanna. Este disco fue un parteaguas en la carrera de Dylan, ya que consagró su arriesgada apuesta de reunir en un mismo repertorio la tradición del folk norteamericano con el auge del rock and roll proveniente de ambos lados del Atlántico. Su aparición en el mercado en mayo de 1966 coincidió, además, con el fin de la larga gira que lo llevó al Reino Unido —recomiendo en especial su concierto en Manchester— y que lo consagró como el joven prodigio de la música norteamericana.

Se ha dicho mucho sobre Blonde on Blonde y su contexto histórico, por lo que aquí destaco sólo tres aspectos: en primer lugar, me parece que este álbum deja de lado —al menos por un tiempo— la denominada "canción protesta" para adentrarse en las cavilaciones más profundas del ser humano.

Así, por ejemplo, SadEyed Lady of the Lowlands no sólo es una de las canciones más largas que se hubieran grabado hasta entonces, sino un poema profundo sobre la espera y el desencuentro.

En segundo lugar, no es casualidad que Blonde on Blonde se haya publicado en 1966. En ese año aparecieron Pet Sounds, de The Beach Boys, y Revolver, de The Beatles, otros dos álbumes revolucionarios, tanto por la novedad de sus sonidos como por la estructura lírica de sus canciones. No por nada ambos son generalmente considerados junto a Blonde on Blonde, como los discos que marcaron un antes y un después en la historia de la música popular.

Finalmente, Blonde on Blonde fue también un punto de quiebre en la vida privada de Dylan.

Cansado de la gira en el Reino Unido, de la promoción del álbum y de la preparación de un antiguo proyecto literario llamado Tarantula, Dylan utilizó un confuso accidente en motocicleta como pretexto para suspender las presentaciones que tenía comprometidas a lo largo de Estados Unidos. Desde entonces, el músico comenzaría una etapa más ascética y privada, junto a su mujer Sara Lownds. El resultado de dicha travesía sería el disco John VVesley Harding, en muchos sentidos un regreso a su pasado folk.

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Miércoles, 06 Julio 2016 en La Segunda