¿Vivir con temor?

Paula Cornejo
Escuela de Psicología
El Dínamo
 
Estar preparados no significa vivir con miedo. Estar preparados significa prever y aprender a vivir en nuestra realidad; la realidad de un país sísmico, con circunstancias geológicas y climáticas que, cada cierto tiempo, nos juega malas pasadas.

Creo que la función de los medios de comunicación implica informar y educar a la población. No obstante, por estos días y semanas he visto que producto de lo que llamamos “informar” y “educar” se ha generado un clima de miedo y amenaza permanente, que fue validado por el terremoto en el norte.
 
Es probable que este devastador hecho haya enraizado aun más el temor y la angustia ante la incertidumbre constante de vivir en un país donde este tipo de eventos es recurrente.
 
La respuesta frente al miedo, denominada estrés, es una respuesta normal y adaptativa que nos permite, en caso de peligro real, ponernos a salvo a nosotros mismos y a otros. El problema se presenta, por un lado, si esta respuesta se mantiene por largos periodos de tiempo, pues el organismo se daña producto de todas las modificaciones que el cuerpo realiza en estado de alerta. En otras palabras, si la activación frente al estrés es constante, o no se desactiva, existe una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades físicas y psicológicas.
 
Ahora bien, los desastres naturales causan estrés individual y social tanto por el daño que producen como por el efecto desorganizador en nuestra vida cotidiana, pero fundamentalmente, porque nos enfrentan cara a cara con la posibilidad real de la muerte.
 
La angustia frente al peligro de muerte activa de manera inesperada una serie de ajustes y adaptaciones que, por lo general, sobrepasa la capacidad de respuesta individual y colectiva. Una comunidad alarmada, en pánico permanente corre el riesgo de confusión, perdiendo la capacidad operativa. Una confusión que aumenta por causa de los miedos básicos que impiden responder de manera adecuada, o poco funcional, llevando a comportamientos erráticos.
 
Por tanto, ¿es necesario vivir en alerta continua? A la luz de lo mencionado, pareciera que no; el cuerpo no lo soporta, nuestra mente tampoco.
 
Estar preparados no significa vivir con miedo. Estar preparados significa prever y aprender a vivir en nuestra realidad; la realidad de un país sísmico, con circunstancias geológicas y climáticas que, cada cierto tiempo, nos juega malas pasadas.
Paula Cornejo
Escuela de Psicología
Publicado el Martes, 08 Abril 2014