Viva el ocio

Eva Dauelsberg

¿Ha pensado acerca de los momentos de ocio y esparcimiento de sus hijos? ¿Promueve y recompensa estos momentos o más bien los inhibe?, ¿Cuánto tiempo de recreo y esparcimiento tiene junto a sus  hijos?, ¿Cree que sus hijos están desperdiciando el tiempo cuando juegan o se divierten?

Investigaciones revelan que padres e hijos pasan poco tiempo juntos, y que el tiempo es más escaso aun cuando se trata espacios de ocio. Sin embargo, estos “espacios de vacío” y libertad, son justamente donde se desata la imaginación, la reflexión, la creatividad y la espontaneidad de padres e hijos. Todo ello promueve el vínculo entre ambos.

Lamentablemente en un modelo cultural donde la productividad y el rendimiento se alzan como valores superiores, el ocio y el juego se devalúan, desvirtuándose la importancia que tienen para la salud mental de las personas.

Ahora bien, ¿por qué estos espacios de ocio y juego son tan relevantes para nuestra salud mental? Comencemos con estadísticas: nuestra prevalencia en trastornos disruptivos (niños), depresión (adultos), trastornos de ansiedad (niños y adultos) y suicidio (principalmente en población infanto -juvenil), son francamente alarmantes.  

Estos datos nos revelan una población con mayores dificultades para regularse afectivamente, y un síntoma del malestar en nuestros tiempos: personas más estresadas y angustiadas. Esta situación es  particularmente importante en los niños, pues están en pleno desarrollo.

Hablemos de otros datos: las horas de trabajo adulto son muy altas en comparación a otros países, lo que empeora con los tiempos de traslado, el trabajo doméstico y la gran cantidad de tareas escolares a las que los padres deben dedicarse (si les resta algo de tiempo). Ahora bien, si pensamos en los niños el panorama parece más escalofriante: investigadores alemanes han establecido que los niños deben jugar 15 mil horas durante sus primeros siete años de vida; sin embargo los niños chilenos presentan un déficit de 6 mil horas. Estudios chilenos han establecido que con la instauración de la Jornada Escolar Completa (JEC), las horas de entretenimiento de los niños  disminuyeron en  dos horas, y que  el tiempo libre de los niños de 10 y 11 años es únicamente el trayecto entre la casa- colegio y viceversa.

Volvamos ahora a nuestra pregunta rectora: ¿cómo se asocian ocio/ juego y salud mental? Se ha evidenciado que gran parte de la salud mental de  niños y adultos está relacionada con procesos de reflexión y mentalización. Esto es, la capacidad de poder elaborar/interpretar  las situaciones, deseos y conflictos, de modo de dar  respuestas reguladas /adaptadas para sí mismo y  los otros. Esta capacidad se va forjando a través  de los años y los tiempos libres /juego tienen en ella una implicancia fundamental.

En estos espacios de tiempo es que reflexionamos, creamos, nos liberamos y elaboramos situaciones y conflictos  psíquicos y emocionales. Estos espacios de reflexión, de creatividad,  nos dan el necesario alivio psíquico, nos calman. Si quitamos a los niños  el juego, como consecuencia obvia tendremos una población de niños con más trastornos disruptivos. Si quitamos a los adultos de espacios de ocio, disfrute  y elaboración psíquica, tendremos una población ansiosa y deprimida.

Sin embargo no todo espacio de juego/ocio permite el desarrollo de procesos reflexivos. El alivio psíquico proviene de situaciones  que promuevan la imaginación, la creatividad, la comunicación espontánea.  Los juegos tecnológicos, por ejemplo, no cumplen este objetivo pues son todo acto (acción automática sin elaboración).

Si frente a estas interrogantes usted considera que su bienestar y el de su familia está en deuda, siempre es tiempo de cambiar .Tenga por seguro que nada va a rentabilizar más y mejor que lo que invierta en calidad de vida y salud mental.

Eva Dauelsberg
Escuela de Psicología
Publicado el Miércoles, 25 Mayo 2016 en Revista PM