Una Reforma Educacional en Valores

Wenceslao Unanue
Escuela de Negocios
Revista Punto de Vista 


Hoy en día, el mundo enfrenta severos dilemas que están poniendo en jaque el futuro de la humanidad. La crisis climática y las desigualdades, sin duda se encuentran dentro de las más grandes amenazas.
 
Sólo a modo de ejemplo, actualmente consumimos recursos naturales un 35% más rápido de lo que estos pueden renovarse, lo que en pocos años agotará la energía del planeta y redundará en una crisis irreversible. De hecho, el mundo científico ha llegado a la conclusión de que de seguir estas tendencias, el 2050 necesitaremos 3 planetas para poder sobrevivir.
 
Por otra parte, a pesar del sostenido progreso económico que hemos vivido en las últimas décadas, nuestro modelo de desarrollo no ha sido capaz de eliminar la pobreza extrema y de disminuir las abismantes desigualdades que hoy existen tanto a nivel inter como intra países. Es este modelo el que permite que el 20% más rico de la población mundial consuma el 86% de sus bienes, mientras que el 20% más pobre sólo el 1.3%; que el 20% más rico consuma el 58% de la energía del planeta, mientras que el 20% más pobre menos del 4%; que el 20% más rico emita el 63% de los gases con efecto invernadero, mientras que los más pobres menos del 2%.
 
Chile es uno de los países más desiguales del mundo, y el más desigual de la OCDE. Esto ya no es un secreto. Por lo tanto, enfrentar la desigualdad se ha convertido en uno de los temas prioritarios para nuestra sociedad.  En este sentido, las distintas falencias de nuestro modelo educacional (segregación, lucro, desintegración de la educación pública, etc.) son sin duda factores que agudizan el problema de la inequidad. Por lo tanto, no cabe duda de que Chile necesita urgentemente una reforma educacional profunda y de largo plazo, tal como la que está promoviendo el gobierno. Sin embargo, hay un aspecto clave que hasta ahora ha quedado fuera de la discusión sobre este proceso de cambio: el rol de los valores.
 
Es indudable que una mejor educación, una educación de calidad e inclusiva, puede ser uno de los motores de la justicia social y de la igualdad de oportunidades. Sin embargo, una reforma educacional de esta magnitud no puede permitirse dejar fuera de la discusión el rol de los valores.
 
¿Qué valores son los que estamos enseñando y transmitiendo actualmente en nuestra sociedad?
 
Decenas de estudios científicos han mostrado que día a día somos constantemente bombardeados por una cultura de consumo que nos inunda de mensajes que incentivan los valores centrados en el consumo, el dinero, el poder y la competencia. El problema con este tipo de valores materialistas radica en que son valores que atentan contra la sustentabilidad humana y planetaria. Por ejemplo, se ha encontrado que las personas más materialistas tienden a mostrar mayores niveles de depresión, ansiedad y de estados anímicos negativos. Pero además, son estas mismas personas las que muestran menor preocupación y responsabilidad con el planeta.
 
Por el contrario, se ha descubierto que valores como el altruismo, la lealtad, la honestidad, la amistad, la equidad, la libertad, el respeto y la protección del medio ambiente, llevan a las personas a ser más felices, a cuidar más de nuestro medio ambiente natural, y a funcionar más óptimamente en la vida. Además, personas que poseen este tipo de valores tienden a poseer relaciones familiares y sociales más constructivas, a ser físicamente más sanas, a ser más productivos laboralmente, a ser más pacíficos, a vivir más años, y a luchar más fuertemente por disminuir la pobreza y las inequidades. Lamentablemente, a diferencia de los valores materialistas que si son trasmitidos diariamente por la TV, la radio, Internet y los medios de comunicación masiva, estos valores pro-sociales son dejados a la "mano invisible" del mercado quien, como ha quedado demostrado, no tiene los incentivos suficientes para promoverlos.
 
Por lo tanto, si queremos que nuestra educación sea un motor de cambio, no basta con que sea de calidad ni inclusiva. Hoy en día es estrictamente necesario que una educación moderna eduque en valores.
 
El famoso profesor del London School of Economics, Richard Layard, ha puesto este tema en la discusión de las naciones más desarrolladas del planeta. Para él, son precisamente las escuelas la institución social que debe cumplir con este rol. Esto, dado que son precisamente ellas el lugar natural donde los niños, desde pequeños, comienzan su formación como seres humanos. Por lo tanto, es aquí donde debemos radicar el cambio. Es aquí donde debemos empezar a enseñar el valor de la equidad, la justicia, el respeto y la tolerancia. Es ahí donde nuestros niños deben aprender que el héroe no debe ser quien tiene más recursos ni más dinero, sino que aquel que ayuda a construir un mundo mejor.
 
Afortunadamente, varias naciones ya han hecho suyas las recomendaciones de Layard. Esperamos que Chile se sume también a este proceso de cambio que, sin duda, permitirá construir un país más justo, sustentable y feliz.
 
Wenceslao Unanue
Escuela de Negocios
Publicado el Lunes, 25 Agosto 2014