PSU y Emprendedores

Alan Farcas
Escuela de Negocios
ProPyme

Las fiestas de fin de año vienen con el bono PSU, la polémica prueba de selección que sólo mide conocimientos, nada de actitudes, capacidades o habilidades. En síntesis, apenas refleja un porcentaje mínimo de la integralidad de una persona y su potencial para los estudios o desarrollo profesional.
 
 
Como “paliativo”, más bencina para apagar el fuego. Las notas de enseñanza media y el ranking respectivo. Este brebaje tóxico que combina PSU-NEM-Ranking perpetúa y promueve los antivalores, desigualdad, competencia insana, incentivos perversos en la educación y un pésimo clima escolar, donde los colegios se asemejan más a un campo de batalla que a un centro de cultura y desarrollo humano.
 
Pero cuando el modelo definitivamente colapsa es cuando vemos si estamos incluyendo variables como liderazgo, iniciativa, pensar en grande, trabajo en equipo, aprender a aprender, saber cuestionar y todas las características que valoramos en los jóvenes de hoy, que tengan una actitud emprendedora e innovadora.
 
Desde chicos le pedimos a los niños que no hagan muchas preguntas y dejen terminar la clase. Si un niño es muy inquieto, lo castigamos e incluso lo medicamos. Si tiene la “arrogancia” de cuestionar o disentir, lo etiquetamos de “insolente”. Y rematamos con un currículo que literalmente ahoga a jóvenes y profesores con un océano de información y un milímetro de profundidad, dejando asfixiada la posibilidad que hayan proceso creativos, analíticos, inductivos, y las habilidades sociales que de verdad requerirán los jóvenes en el futuro.
 
En países desarrollados, se entrega una base mínima de conocimiento, dando flexibilidad y enfocando la educación en las llamadas habilidades blandas, aquellas que tienen los emprendedores y líderes que logran concretar grandes iniciativas en el mundo empresarial, académico, social, político o de cualquier otra índole.
 
A nuestras escuelas las llenamos de mini PSUs durante toda el proceso (SIMCEs), procurando que nadie se mueva del currículo. Estresamos a los profesores y alumnos en vez de que disfruten del proceso de aprendizaje. Como todo en la vida, si la actitud de sus protagonistas hacia la escuela en negativa, no será mucho lo que podremos sacar como resultados.
 
Ahora que por fin nos vamos a enfocar en discutir sobre calidad en educación, sería bueno incluir en el análisis la necesidad de complementar y mejorar, casi refundar el proceso de selección universitaria, logrando dar las señales hacia los colegios para que traigan seres humanos sanos, solidarios, ambiciosos, creativos, con ganas de cambiar positivamente el mundo.
 
Alan Farcas
Escuela de Negocios
Publicado el Lunes, 26 Enero 2015