Ley Corta de Isapres

Jorge Niño
Escuela de Negocios
Estrategia


Una alternativa para determinar el cobro por las prestaciones de salud es buscar una correspondencia exacta entre el riesgo que enfrenta cada cotizante y el pago que éste hace a la ISAPRE. Ello requeriría determinar en cada momento del tiempo el estado de salud del afiliado, sus hábitos alimenticios, su nivel de práctica de deporte, el grado de exigencia de su trabajo, lo competitivo del medio social en que actúa, sus comportamientos riesgosos, su herencia genética (favorable o desfavorable), y otros factores. Esto es difícil de llevar a la práctica, pero ese no es el principal problema. En el sistema de salud existe FONASA, que está obligado a aceptar a cotizantes de alto riesgo, cobrándoles solamente el aporte obligatorio. Bajo estas condiciones, a medida que el riesgo aumenta con la edad, y ello genera un alza en el pago a la ISAPRE, las personas deciden  trasladarse a FONASA.


El otro extremo es plantear que como la ISAPRE cuenta con muchos cotizantes, enfrenta el riesgo esperado o promedio. Así, todos los afiliados deberían pagar el costo promedio para un plan dado (hay diferentes calidades de planes, con diferentes precios promedio). Esta sería la perfecta solidaridad en la distribución de los costos de la salud.


Una solución parcial es que existan tramos de precio que dependan de la edad y sexo (variables que afectan el riesgo). Luego hay que decidir si se cobrará a cada tramo exactamente el  costo que provoca, o los afiliados menos riesgosos deberían subsidiar a los más riesgosos. (Desde otra perspectiva el subsidio es desde la persona en sus años de juventud hacia ella misma en sus años de vejez). Considerando que parte del riesgo de salud es incontrolable por la persona, parece justo que sea la sociedad la que financie al menos parcialmente el costo de salud, y no que cada persona deba autofinanciarse.


Usando ese argumento, y dado que cobrar de acuerdo al riesgo genera incentivos para usar ISAPRE cuando el riesgo es bajo, y trasladarse a FONASA cuando el riesgo aumenta, parece preferible que existan subsidios desde los menos riesgosos a los más riesgosos. La nueva tabla de factores de la Ley corta apunta en esta dirección, pues disminuye las diferencias entre los tramos. Para promulgar la ley definitiva (ley larga) debería abrirse una discusión sobre la mejor forma de establecer el monto adecuado de las diferencias entre tramos.

Jorge Niño
Escuela de Negocios
Publicado el Miércoles, 13 Abril 2011