¿Están alineados los objetivos de las AFP con los de sus cotizantes?

Enrique Canessa

Facultad de Ingeniería y Ciencias
Revista Dinero

Columna escrita junto a Filadelfo de Mateo G.

 

Al confiar nuestros fondos previsionales a las AFP, esperamos que éstas gestionen dichos ahorros para obtener la máxima rentabilidad dentro de un riesgo acotado. Tal como indica la teoría financiera, es razonable que el ahorrante no averso al riesgo espere una buena rentabilidad, que compense el mayor riesgo no diversificable que asume. Para ello, existen diferentes fondos (desde el A de mayor riesgo al E de menor riesgo), que las AFP deben gestionar para obtener las más alta rentabilidad posible, conforme al nivel de riesgo de cada uno. Para esa gestión, las AFP disponen de información pública y de directores designados en las sociedades anónimas, lo que debería asegurar una buena gestión de nuestras inversiones. Para corroborar lo anterior, realizamos un breve análisis de rentabilidad de los fondos A y C de una AFP representativa del sistema y del IPSA.
 

Tabla: Estadísticos de Rentabilidad y Correlación para IPSA y Fondos A y C

  Periodo Rentabilidad nominal % Coeficiente variación Correlación con IPSA Correlación con Fondo A
IPSA Global: del 10-01-2003 al 30-05-2011 370,3 0,35    
Fondo A 160,2 0,25 0,89  
Fondo C 123,0 0,22 0,97 0,94
IPSA Precrisis: del 10-01-2003 al 30-04-2008 119,9 0,28    
Fondo A 97,6 0,23 0,98  
Fondo C 66,0 0,16 0,98 1,0
IPSA Post crisis: del 30-11-2008 al 30-05-2011 89,3 0,23    
Fondo A 58,1 0,16 0,96  
Fondo C 38,5 0,11 0,98 0,99

La tabla muestra la rentabilidad porcentual nominal para el periodo global comprendido entre el 10-01-2003 y el 30-05-2011; del periodo previo a la crisis económica del año 2008; y del periodo post crisis. La columna cuatro muestra el coeficiente de variación (CV) de dichas rentabilidades, que refleja el riesgo asociado a cada índice. La columna cinco muestra las correlaciones entre IPSA y los fondos A y C; la columna seis da las correlaciones entre el fondo A y el fondo C. En este caso, las correlaciones muy cercanas a 1,0 muestran que las tres series (IPSA, fondo A y C) se mueven casi al unísono.
 

Los estadísticos del periodo global indican que la rentabilidad del IPSA es mayor que la del fondo A, y ésta es mayor que la del C. Como los CV también siguen ese orden, podemos decir que se cumple el principio “a mayor riesgo, mayor rentabilidad”. Sin embargo, si se traza la frontera de eficiencia de rentabilidad versus riesgo, se puede apreciar que el fondo A es levemente ineficiente ya que logra el 89% de la rentabilidad que correspondería al riesgo incurrido. A su vez, las correlaciones indican que todos los índices se mueven al unísono, o sea, el fondo A y C siguen el comportamiento del IPSA. Por ello, si un afiliado hubiese podido invertir sus ahorros en un fondo mutuo de acciones nacionales, que sigue al IPSA, habría logrado mayor rentabilidad, ahorrándose la diferencia de comisión cobrada por la AFP y la que pagaríamos al fondo mutuo por la gestión de nuestros ahorros. Aunque lo anterior no toma en cuenta el impuesto a la renta, que no se aplica al ahorrar en una AFP, ello no las exime de una mejor gestión global. En otros términos, en este periodo las AFP no han agregado mayor valor económico a los ahorrantes que el que habría agregado un fondo mutuo de acciones nacionales.
 

Ahora bien, en el periodo precrisis, se concluye algo similar. En este caso, los fondos siguen aún más de cerca al IPSA y los tres son eficientes, siendo los riesgos menores que los del periodo global.
 

Por otra parte, en el periodo post crisis se nota una merma significativa en las rentabilidades, con los correspondientes menores CV respecto al periodo global y precrisis. En este caso, el fondo A vuelve a ser levemente ineficiente, ya que logra el 97% de la rentabilidad correspondiente al riesgo incurrido.
 

Finalmente, es interesante comparar los estadísticos de los periodos pre y post crisis. Así, al calcular el cuociente de las rentabilidades porcentuales nominales de cada índice, postcrisis precrisis, obtenemos para el IPSA: 0,75; para el fondo A: 0,60 y para el C: 0,58. Eso indica que las AFP aplanaron las rentabilidades postcrisis de los fondos A y C respecto del IPSA. Esto significa que quien hubiera mantenido sus ahorros en fondos que siguen al IPSA, se habría recuperado mejor de la crisis. En cambio, las AFP se desmarcaron negativamente del IPSA, disminuyendo la recuperación de las pérdidas. Contrariamente a lo recomendado en este periodo por las AFP a sus ahorrantes, en orden a no hacer cambios en su asignación de recursos a los fondos, ellas modificaron la composición de inversión, generando menor rentabilidad.
 

Podemos concluir que, si bien es cierto las AFP balancean rentabilidad con riesgo, no lo es menos que obtienen una rentabilidad que agrega menor valor que la que haría un fondo mutuo que siga al IPSA. Eso sugiere que las AFP no hacen una destacada gestión en rentabilidad de los fondos previsionales. Tal vez, eso se explica porque la diferencia de rentabilidad entre AFP no es significativa, por lo que el riesgo de pérdida de afiliados pareciera no ser suficiente incentivo para que éstas gestionen mejor los fondos. También existe un “efecto manada” entre AFP. Si una AFP se desmarca del resto en sus inversiones y obtiene una rentabilidad significativamente mayor, puede que consiga atraer más clientes. Pero, si no es exitosa, y obtiene rentabilidades muy por debajo del resto, será sancionada, escenario muy desfavorable por lo que la opción obvia es evitarlo. Por ello, existe el incentivo perverso de seguir al resto y no competir por rentabilidad, sino que basándose en otros factores. Conforme a todo lo anterior, pareciera necesario ajustar la legislación, para exigir que las AFP hagan una mejor gestión de los ahorros que estamos obligados a cotizar, como clientes cautivos de éstas. En general, la legislación debería promover incentivos correctos que fuercen a las AFP a competir sobre la base de rentabilidad de los fondos, lo que alinearía mejor los objetivos de éstas con los de sus ahorrantes.

Enrique Canessa
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Publicado el Martes, 20 Septiembre 2011