El triunfo de la ingenuidad

Juan Cristóbal Portales

Esa fue una de las definiciones que entregó la abanderada del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, para sintetizar el sorpresivo resultado obtenido por su coalición a nivel presidencial y parlamentario. Y tiene razón. La ingenuidad fue la gran triunfadora de la noche.En varios niveles.

Primero, es la victoria de un grupo de ingenuos soñadores que plantearon un proyecto país que se edificaba ya no sobre una ética de la responsabilidad, de lo posible (ámbito racional), sino a partir de una épica emocional de derechos y democracia ciudadana urgente, enemiga de la racionalidad economicista. Quizás canalizando el hastio de un segmento ciudadano (sobre todo jóvenes) surgido en una sociedad de consumo competitiva inmediatista y consciente de sus derechos, que ya no está dispuesta a esperar otra década para avanzar en demandas materiales estructurales insatisfechas por años.

Es también el triunfo de los inocentes outsiders y "fumadores de opio", agrupados no sólo en el Frente Amplio pero también en Evópoli, que fueron capaces de jugar con las complejidades de un sistema proporcional corregido, pensado desde los grandes partidos del eje binominal, y superar las maquinarias territoriales de varios senadores y diputados históricos.

Pero esta elección también demostró la capacidad de miles de inocentes electores de no sucumbir a una élite de encuestólogos y opinólogos que pretendieron - en algunos casos de forma poco inocente - generar un clima electoral adverso a ciertas candidaturas. En ese sentido, la elección desnudó la derrota de los llamados al voto útil, como la infructuosa estrategia desplegada por Piñera para capturar a los electores de Kast.

Pero la inocencia ganó a su vez con Guillier (que al final puede constituirse en el gran ganador de esta elección). Desde su indefinición conceptual y programática harakiris permanentes y deambular errático con sus partidos, todos síntomas propios de cierta inocencia política, Guillier, curiosamente, todavía puede pavimentar un triunfo raro. Su indefinición ideológica, en un escenario de segunda vuelta con dos frentes ideológicamente definidos y opuestos (parte de la DC de Goic versus el Frente Amplio y el progresismo de ME-O), le puede dar libertad de juego para salir victorioso sobre una épica de cambio generalista, e incluso bajo el discurso de aglutinante o mal menor para vencer a Piñera.

Juan Cristóbal Portales
Escuela de Periodismo
Publicado el Lunes, 20 Noviembre 2017 en La Segunda