El CEP: ayer, hoy y mañana

Leonidas Montes

Escuela de Gobierno

La Tercera

En Chile existe poco aprecio por la historia. Y para qué hablar de la historia de nuestras instituciones. El Centro de Estudios Públicos (CEP), que ha jugado un rol clave en nuestro país, es sólo otro ejemplo. Quizá algún día se escriba. Fue fundado en 1980. Su primer presidente fue Jorge Cauas y su primer director ejecutivo, Hernán Cortés Douglas. Bajo la presidencia de Jorge Cauas se redactan los estatutos del CEP. Conviene recordarlos: 

“El propósito del centro es el diagnóstico y análisis de los problemas filosóficos, políticos, sociales, económicos y públicos, con el objeto de promover el entendimiento de los fundamentos que aseguran alcanzar y promover una sociedad libre. Como centro de pensamiento sustentado en las bases morales del mundo occidental, los valores que motivan sus acciones son aquellos que permiten la existencia de la más amplia libertad personal en una sociedad que vive en paz y armonía. Entonces, el conjunto de valores que ordenan y centran el actuar del centro les entregan prioridad a los ideales de la libertad. El centro implementará sus objetivos a través de estudios de investigación, publicaciones, seminarios y conferencias en las áreas de su interés.” 

En sus 35 años de vida, el CEP se ha mantenido fiel a este espíritu fundacional. Por ejemplo, suele pensarse que los Chicago Boys tuvieron una gran influencia en el CEP. Pero la realidad es más compleja. En 1980, Jorge Cauas viajó a Friburgo e invitó a Friedrich Hayek a convertirse en presidente honorario del CEP. En abril de 1981, Hayek, a punto de cumplir 82 años, vino a Chile para participar en un consejo ampliado del CEP. Las actas de ese consejo dejan entrever ciertas diferencias entre una cultura más Chicago que quería promover temas económicos, y una tradición más hayekiana que invitaba a tratar los problemas sociales, políticos y económicos. Fue esta última visión, que ya estaba explícita en los estatutos fundacionales, la que prevaleció. Pero esto no fue producto El CEP: ayer, hoy y mañana del azar. 

Para el CEP fue difícil sortear la crisis económica de 1982 y sus efectos. Pero salió adelante. Arturo Fontaine, un joven recién graduado de Columbia, se vinculó al CEP y tradujo algunos textos de Friedrich Hayek que fueron publicados en los primeros volúmenes de la Revista de Estudios Públicos. Desde entonces, la revista se ha convertido en un referente intelectual a nivel latinoamericano. A la fecha lleva publicados 139 volúmenes. 

En 1983, Arturo Fontaine asumió como director ejecutivo. Bajo su carisma y liderazgo, el CEP se convirtió en uno de los think tanks más importantes de Latinoamérica. Pero en esta tarea no estuvo solo. Eliodoro Matte asumió la presidencia en 1987. También se unieron al proyecto David Gallagher y Enrique Barros. Esta combinación de diferentes habilidades y talentos fue muy virtuosa. Los cuatro founding fathers lograron convertir al CEP, usando una expresión de Héctor Soto, en un “pulmón de aire liberal”. Esa mirada liberal, en el amplio sentido de la palabra, fue un sello que marcó a la institución. 

Es interesante notar que en un período en el que se comenzaba a respirar el regreso de la democracia, los cuatro padres fundadores llegaron al CEP con aire fresco. Fontaine había estudiado en Columbia. Matte en Chicago. Barros venía llegando de su doctorado en Alemania. Y Gallagher había sido, ni más ni menos, que profesor de literatura en la Universidad de Oxford, donde publicó su clásico Modern Latin American Literature (1973). 

A fines de los 80, el CEP jugó un rol importante en el camino a la transición. En el período de la Concertación el CEP contribuyó a una serie de reformas claves. Y ese espíritu republicano se mantiene. Sus investigadores han participado y participan activamente en diversas comisiones e instancias que permiten mejorar nuestras políticas públicas. 

Pero si las políticas públicas han jugado un rol importante dentro del CEP, las ideas y la cultura han sido cultivadas con pasión y entusiasmo por la institución. Valga también un homenaje a Ernesto Rodríguez, que sigue organizando, con la misma energía y vitalidad de siempre, los ciclos para estudiantes. Filosofía, política, economía, cine, literatura, ópera… Nada escapa del amplio abanico intelectual y cultural que ha marcado al CEP en sus 35 años de vida. 

La partida de Arturo Fontaine del CEP, después de 31 años como su director ejecutivo no estuvo exenta de polémica. Se sacaron lecciones. De partida, nuevos estatutos que mejoraron su gobierno corporativo y proyectaron al CEP del futuro. Asimismo, poco a poco esa idea de un endownment que se veía abrazando hace tiempo comenzó a tomar cuerpo. Y gracias al empuje y la generosidad de Eliodoro Matte y un grupo de empresarios, ya es una realidad. 

Como testigo privilegiado de la historia más reciente del CEP, y como miembro del consejo directivo, no puedo dejar de destacar, pese a la cercanía, la labor de Eliodoro Matte en la presidencia del CEP. La institución le debe muchísimo. Eliodoro Matte ha trabajado con ejemplar esmero y esfuerzo para sostener y proyectar al CEP, velando por su autonomía e independencia. Esto último, como podrán imaginar, no ha sido tarea fácil. Sin embargo, con serenidad y firmeza ha custodiado esa preciada independencia que es fundamental para una institución académica. 

Aunque su período en la presidencia del CEP terminaba en mayo del próximo año, Matte presentó su renuncia indeclinable en el consejo directivo de este viernes. Lo hizo como corresponde y donde corresponde, esto es, frente al consejo, el órgano superior del CEP. Con su renuncia, pone a la institución por sobre la persona. Pero también deja a su persona en un merecido lugar dentro de la institución. 

Ahora será la tarea de Enrique Barros, uno de los padres fundadores, presidir el CEP. Tiene un gran desafío. Y todas las cualidades humanas e intelectuales para seguir proyectando esta importante institución.

Leonidas Montes
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 06 Diciembre 2015