Desafío: Romper la inactividad juvenil

Andrea Repetto

Escuela de Gobierno
La Segunda

De acuerdo a la OECD, sobre un 20% de los jóvenes chilenos entre los 15 y 29 años de edad no estudia, trabaja o participa de un programa de capacitación formal. Estas cifras se agravan entre los jóvenes de los hogares de los primeros deciles de la distribución de ingresos, superando el 50% en algunos casos.

La inactividad juvenil es un problema complejo que no es resultado de una causa única. En parte, se relaciona con las limitaciones del sistema escolar y de funcionamiento del mercado laboral.  Pero también con factores biológicos, familiares, sociales, económicos y del entorno.

Para diseñar políticas efectivas hacia la inclusión de jóvenes, es necesario desarrollar instrumentos y fortalecer los existentes en al menos dos niveles.

En el primero, se necesita de mejores diagnósticos sobre la realidad en la que se desarrollan niños y jóvenes en el país. Hoy no existe información suficiente que permitauna mirada integral de su situación, incluyendo su bienestar físico y sicológico y los recursos con los que cuentan para enfrentar riesgos.  

En el segundo, se necesita diseñar medidas y ofrecer programas que se adapten a la heterogeneidad de situaciones que experimentan los jóvenes inactivos o en riesgo de inactividad.

No es lo mismo si se trata de una situación temporal por motivos familiares o personales transitorios, que si se trata de una situación más bien estructural que requiera de una intervención profunda.

Existe una diversidad de experiencias internacionales en este ámbito, que incluyen subsidios al empleo juvenil, la flexibilización de normas de contratación y despido, y la capacitación en oficios. Las evaluaciones de estas iniciativas internacionales por lo general muestran impactos heterogéneos y bastante modestos sobre las oportunidades de los jóvenes vulnerables, medidas por su acceso a empleo formal e ingresos laborales posteriores.

El programa Más Capaz de SENCE, que ofrece cupos de capacitación a miles de jóvenes y mujeres, representa una oportunidad para llegar a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Uno de sus principales desafíos será el de atraer a los más vulnerables.

Un desarrollo inclusivo requiere que todas las personas estén preparadas para beneficiarse del progreso.  En este sentido, Chile aún tiene mucho por avanzar en una inserción social y laboral efectiva de sus jóvenes, sobre todo de aquéllos en situación de vulnerabilidad. 

Andrea Repetto
Escuela de Gobierno
Publicado el Lunes, 27 Julio 2015