Jorge Edwards: “Había mucha contradicción en Neruda”
Lunes, 04 de Septiembre 2017

Jorge Edwards: “Había mucha contradicción en Neruda”

Escritor nacional conversó con el crítico Héctor Soto sobre la vida y obra del poeta.

La Facultad de Artes Liberales organizó un coloquio donde el escritor Jorge Edwards, Premio Nacional de Literatura y Premio Cervantes, junto con el abogado y periodista Héctor Soto, conversaron sobre la figura de Pablo Neruda en su dimensión de poeta, militante político, diplomático y amigo.

Jorge Edwards fue ministro consejero de Neruda mientras éste se desempeñaba como embajador en Francia durante el gobierno de Salvador Allende. Si bien al principio hubo una relación asimétrica entre ambos, con el tiempo este vínculo se transformó en amistad. “Al final yo hacía de mamá de él, porque estaba muy enfermo”, afirmó el escritor. Este hecho evidencia la estrecha cercanía que tuvieron estos dos destacados artistas de la literatura nacional.

Siendo un militante del Partido Comunista, en sus obras criticaba el actuar de algunos líderes comunistas como Stalin. “Neruda era un revisionista discreto”, aseguró Edwards. Además, el poeta tenía poca afinidad con Cuba, ya que los escritores e intelectuales cubanos de la época realizaron una carta abierta muy dura en su contra: “había mucha contradicción en Neruda”, sentenció.

Una de las principales anécdotas reveladas por el ganador del Premio Cervantes fue que las memorias de Pablo Neruda, publicadas de forma póstuma en el libro “Confieso que he vivido”, no fueron escritas por él. Edwards confesó que Neruda llevó a su amigo Homero Arce, un funcionario del correo ya jubilado, como agregado cultural a Francia, con el fin de que éste escribiera lo que el poeta le dictaba.

En cuanto a su labor política, Edwards describió a Neruda como un embajador nervioso; estaba una hora en la oficina y decía: “¡no aguanto más!”. Sin embargo, “su conversación político-diplomática era muy hábil y, dentro de todo, era un embajador eficiente”. Pese a ello, Edwards aseveró que Neruda prefería que lo reconocieran como poeta en vez de político.

Pablo Neruda regresó a Chile en noviembre de 1972, antes de que acabara su periodo como embajador en Francia. Edwards explicó que su amigo estaba muy enfermo en ese periodo, razón por la que fue operado dos veces en París: “en un viaje a Moscú, se realizó unos exámenes y el diagnóstico era malo: tenía un cáncer prostático muy difundido”. Sobre la aún polémica muerte del poeta, Jorge Edwards señaló enfáticamente: “yo no creo que el gobierno de Pinochet estuviera preocupado de asesinar a Neruda. Asesinar a Neruda era asesinar a un moribundo”.

Finalmente, Edwards lamentó que en Chile “no revisemos bien a nuestros personajes: o se mueren y no nos acordamos nunca más, o los convertimos en estatua. En cambio, en Francia revisan todo el tiempo a sus escritores y cada vez se descubre algo diferente”. Edwards afirmó que en este país no admite la revisión crítica de las cosas y que, en este caso, predomina una lectura oficial de Neruda por sobre una lectura literaria. Por esta razón, su consejo es que “cuando se examina a un poeta conviene leerlo”. Dicho esto, concluyó que “falta una revisión (literaria) de Neruda”.