Tras las huellas del monasterio Santa Clara
Jueves, 14 de Diciembre 2017

Tras las huellas del monasterio Santa Clara

Académico Alfredo Palacios lanza libro sobre la historia de esta orden religiosa.

La necesidad de dar a conocer el valor de la primera orden femenina religiosa del país fue lo que motivó al historiador y profesor de la Facultad de Artes Liberales, Alfredo Palacios, a indagar sobre el pasado del Monasterio Santa Clara cuyo edificio ubicado en la comuna de Puente Alto, quedó destruido luego de los últimos terremotos que azotaron el país.

El historiador cuenta que llegó a ellas gracias a que es especialista en ámbitos catastróficos: “tras conocer a las religiosas que fueron víctimas de flagelos naturales, quise dejar un testimonio escrito y documentado de su presencia en el país luego de que esta congregación recibiera la autorización de supresión por parte del Vaticano” afirma el autor del libro “Breve Historia del Monasterio Santa Clara de antigua Fundación (1567-1913)”.

La investigación -que duró casi dos años- significó para Palacios una experiencia “singular y enriquecedora” pues junto con tener uno de los archivos conventuales más antiguos del país, las religiosas poseen una rica colección de obras artísticas. Para el historiador su trabajo “rompe el mito de la siesta colonial ya que demuestra la importancia de una orden femenina en el país y permite conocer la riqueza de su archivo, además de sus pinturas y esculturas”.

Dentro de las cosas que le llamaron la atención durante su trabajo, el autor destaca la calidez de las últimas tres hermanas que integran esta congregación y su valiosa historia. “Esto fue lo que me motivó a escribir sobre su paso por Chile desde su fundación en Osorno cerca de 1567 hasta 1913, año en que venden su convento en la Alameda, ubicado en el centro de Santiago, para construir la nueva Biblioteca Nacional”, comenta Palacios.

Hoy, debido a la clausura de su monasterio las tres religiosas residen en la ciudad de Los Ángeles, donde fueron acogidas por el convento clariano “Santa María” con la  intención de mantener el carisma de esta orden en el sur del país.

Es por esto que la investigación del historiador tiene para las clarisas una gran relevancia, pues no deja en el olvido de una de las más antiguas órdenes femeninas de América Latina: “este libro fue recibido con mucha emoción ya que para ellas era un anhelo ver escrita su historia y que esta no se diluyera con la eliminación del convento en Santiago”, concluye el autor quien ya ha escrito siete libros y quiere seguir incorporando otras historias conventuales en sus próximos trabajos.