Dr. en Teología Ignacio Silva: “hay un enorme interés en el mundo por las relaciones entre ciencia y teología”
Lunes, 16 de Octubre 2017

Dr. en Teología Ignacio Silva: “hay un enorme interés en el mundo por las relaciones entre ciencia y teología”

Investigador inaugurará Seminario Reforma y Contrarreforma: Europa y América.

La Facultad de Artes Liberales realizará el miércoles 18 de octubre el Seminario "Reforma y Contrarreforma: Europa y América", que contará con diversos expertos que analizarán los 500 años de uno de los fenómenos más importantes en la historia del cristianismo y la repercusión que tuvo tanto para la religión como para las ciencias y las humanidades.

El encargado de inaugurar esta actividad será el Doctor en Teología de la Universidad de Oxford, Ignacio Silva quien nos entrega su visión sobre la importancia que tiene este movimiento religioso en la sociedad actual.

- ¿Qué relevancia tiene para alguien de hoy el tema de la Reforma y Contrarreforma?

Creo que es muy importante para alguien de hoy comprender los sucesos históricos que se dieron a partir de la Reforma y la Contrarreforma. Estos eventos han tenido un gran impacto en el mundo moderno y contemporáneo, para nada circunscriptos al ámbito religioso, si no que la realidad toda de la Europa, y por tanto, dado el impulso expansionista de la cultura europea moderna, del mundo todo, y ciertamente de América Latina en particular, fue cambiada. Los sucesos de la Reforma y Contrarreforma son un clarísimo ejemplo de cómo el fenómeno religioso puede influir hasta las mismas raíces de una sociedad, y es de más valioso conocerlos, estudiarlos, e intentar entenderlos, para lograr una mejor comprensión de nuestro presente.

- ¿Qué papel jugó la teología de la Reforma en el surgimiento de la ciencia moderna?

Una de las ideas principales que ha guiado la historiografía del nacimiento de la ciencia moderna en el siglo diecisiete es que ésta ha surgido en oposición a la fe religiosa. Afortunadamente, las últimas décadas han visto una nueva corriente revisionista que ha vuelto a estudiar el registro histórico, encontrando que, lejos de nacer en oposición a la fe religiosa, la ciencia moderna encontró motivaciones, inspiraciones, y hasta justificaciones para su avance, en la religión tal como se la concebía en la época de la Reforma. Así, por ejemplo, una nueva lectura del pecado original, en la cual se consideraba que la inteligencia humana, el poder de comprender el mundo, estaba completamente corrompido (según la teología de Lutero), dio pie, en cierto sentido, al método experimental, el cual se basaba en la incapacidad de nuestros sentidos de comprender lo que conocían y, por tanto, en la necesidad de repetir una y otra vez, con variables precisas y controladas, los fenómenos para poder entenderlos. Sin duda que esta justificación del método experimental fue, luego, dejada de lado, pero no se puede negar que los primeros científicos experimentales del siglo diecisiete se inspiraron en la teología para llevar adelante sus primeras búsquedas. Otro claro ejemplo, aunque tan antiguo en teología como el Cristianismo mismo, es que el estudio de la naturaleza es el estudio del segundo de los libros de Dios: el libro de la Escritura, el primero, y el libro de la naturaleza, el segundo. La gran novedad durante el siglo diecisiete fue considerar que este libro estaba escrito, tal como dice Galileo Galilei, en caracteres matemáticos.

- ¿Cuál es su visión de esa  relación (Teología/Ciencia) en la actualidad?

Hoy en día hay un enorme interés en el mundo por las relaciones entre ciencia y teología. Un claro ejemplo es que en la Facultad de Teología de la Universidad de Oxford, la opción de ciencia y religión es la más popular entre los alumnos de grado. Hay, sin duda, quienes afirman que la ciencia y la teología se excluyen mutuamente (por ejemplo, quienes proponen el nuevo ateísmo, como Richard Dawkins o Daniel Dennett, o quienes sostienen una religión casi fundamentalista y proponen una lectura literal de la Biblia, llamados comúnmente los ‘creacionistas de la Tierra joven’). Sin embargo es importante notar que, aunque sin duda han habido y hay conflictos, éstos no son irresolubles. Creo, más bien, que la relación debería ser descripta como ‘compleja’, en el sentido de que hay múltiples niveles de relación (sociales, políticas, hasta económicas, pasando por las que mencioné antes de justificación, motivación, inspiración). Un ejemplo simple es el hecho de que la doctrina de la creación (en las teologías cristianas, judías e islámicas) ven al mundo como algo proveniente de Dios y a lo que Dios lo ve como algo bueno. Por tanto, si esa creación, ese mundo, es bueno, también es bueno conocerlo. De esta forma, sencilla, la teología de la creación motiva e inspira la investigación científica para que ofrezca a la humanidad un conocimiento cierto de los fenómenos naturales, sus causas y sus posibles usos.

- En la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez convergen tanto las humanidades (literatura, historia, filosofía y ciencias sociales) como las ciencias (física y biología). ¿Cuál es la riqueza o los beneficios de esta unión?

Hay un chiste que no por ello deja de ser cierto. Dice que mientras las ciencias naturales nos pueden dar la oportunidad de clonar y revivir un Tiranosaurio Rex, las humanidades nos pueden decir por qué puede ser mejor no hacerlo. Sin querer llegar a una apología de las humanidades y su rol en la universidad moderna, creo que es importante notar que la humanidad hoy en día está en búsqueda, como siempre lo ha estado, de su identidad: ¿Quién es el hombre? Esta pregunta es la que guía a todas las humanidades y no creo que haya un mejor lugar para responderla que en el seno de la universidad, donde se encuentran diferentes (y por qué no hasta contradictorias) perspectivas que, mediante el diálogo abierto y sincero, intentan llegar a la respuesta. Por supuesto que la ciencia natural y empírica está inmersa de manera esencial en ese diálogo, ya que ofrece conocimientos invaluables para entender el ser humano en sí mismo. Así, aunque la pregunta por el qué del ser humano nace dentro de las humanidades (filosofía, literatura, historia y ciencias sociales), se expande a las ciencias naturales las cuales aportan sus propios conocimientos del universo ya que, en última instancia, sus preguntas también buscan responder por la pregunta acerca del hombre.