Ya es hora de tener datos longitudinales

Rafael Sánchez
Escuela de Negocios
Pulso

Recientemente, el Gobierno entregó los resultados de la Casen 2013, lo cual, entre otras cosas, ha generado un debate por la comparabilidad de las cifras. Más allá de este debate puntual, el tema verdaderamente relevante es la utilidad de dichos datos para el desarrollo de políticas públicas.
 
En Chile existe una multiplicidad de datos de corte transversal, como la Casen, que lo que hacen es tomar fotografías de algún grupo de personas en algún momento del tiempo (en el caso de la Casen en 2013).
 
Lo anterior es de escasa utilidad en el mundo actual, donde sabemos que las dinámicas son claves. Por ejemplo, las políticas de salud deberían considerar que el estado actual de la salud de una persona depende en gran medida de la salud pasada de la misma.
 
Ello es lo que los economistas llamamos persistencia, cuando el valor pasado de una variable tiene un efecto importante en explicar el comportamiento actual de la misma variable.
 
Lo mismo ocurre en términos del mercado laboral, donde no es lo mismo tener dos encuestas cada dos o tres años para grupos no necesariamente iguales de personas (como la Casen) que me permiten análisis estáticos a tener datos dinámicos que me permitan seguir al trabajador para saber si perdió o no su empleo, qué pasó con sus ingresos, con sus horas trabajadas, con su salud mental, etcétera. Ello sería de gran utilidad para las políticas públicas.
 
Para ponerlo en términos de la Casen, no es lo mismo saber que hay gente que salió de la pobreza a saber quiénes salieron, por qué razones, cuánto tiempo han estado fuera de la pobreza, saber si volvieron a entrar en la pobreza, saber si el seguro de desempleo les sirvió o no, etcétera. Esa es la diferencia.
 
Aparte de contar con datos longitudinales, un segundo tema complementario tiene que ver con el timing de dicha información. Si se va a hacer un esfuerzo por generar datos longitudinales, sería deseable que fuesen datos anuales.
 
Las veces que lo he propuesto siempre surge una serie de personas que señalan lo complejo que sería. Mi sugerencia es que se observe la evidencia previa, por ejemplo, para la implementación se puede tomar la experiencia ya generada en lugares como el Reino Unido, que cuenta con la BHPS (British Household Panel Survey) que comenzó en 1991 y ya tiene alrededor de 20 años de información disponibles en la web. Estados Unidos, Francia y Alemania también tienen este tipo de datos.
 
En Chile solo se han hecho esfuerzos tímidos con la Panel Casen y la Encuesta de Protección Social, pero lamentablemente son encuestas que se toman cada cinco y tres años respectivamente. El timing es fundamental, por cuanto un panel que contenga información cada cinco años (como fue lo que se hizo con las Casen 1996, 2001 y 2006) si bien es un avance no es de mucha utilidad, ya que en cinco años suceden demasiadas cosas como para permitir que estudios rigurosos identifiquen efectos de políticas públicas.
 
Espero que el debate generado por la Casen 2013 sirva para que el Gobierno y la oposición se pongan los pantalones (o falda) y tengan la voluntad política de hacer políticas públicas en serio… Por el bien de la gente que tanto dicen defender.
Rafael Sánchez
Escuela de Negocios
Publicado el Miércoles, 04 Febrero 2015