Y si vence, ¿con quiénes gobernaría?

Cristóbal Bellolio

En regímenes parlamentarios, la mayoría de los ministros de un gobierno son, a la vez, representantes que han sido elegidos por voto popular en sus respectivos distritos.

El primer ministro, entre ellos. En regímenes presidenciales, en cambio, los nombres que integran el gabinete los decide el Presidente de la República en forma soberana. El problema de la segunda fórmula es doble: los ministros carecen de cierta legitimación democrática y nadie se entera quiénes son hasta el último momento. Es decir, la ciudadanía tiene pocas herramientas para evaluar y controlar si un determinado gabinete cumple con las expectativas depositadas en el presidente electo.

Una forma de remediar este aparente problema es sincerando la identidad de los colaboradores claves que acompañarán al eventual presidente en su tarea. Es decir, que los candidatos en carrera le cuenten al electorado con quién piensan gobernar. Así como no era lo mismo Bachelet con Peñailillo y Arenas que Bachelet con Burgos y Valdés no es lo mismo Piñera rodeado de un círculo gremialista que Piñera con un equipo político más moderado. Del mismo modo, sería interesante saber si se repiten el plato Chadwick en Interior y Felipe Larraín en Hacienda, o si acaso esta vez será invitado Alberto Espina cuyas visiones en materia de seguridad interior son bastante explícitas.

La pregunta es especialmente interesante respecto de aquellos candidatos sobre los cuales sabemos menos. ¿Con quién gobernaría Ossandón, por ejemplo? Moya.

El senador por Santiago tiene ideas pero no tenemos pistas acerca de quiénes serían los encargados de ponerlas en práctica. No todo se resuelve con su equipo municipal de Puente Alto. Felipe Kast, por su parte, ha mostrado a algunos de sus escuderos, pero no nos ha contado quiénes serían los titulares de las carteras más importantes: ¿podría tratarse del primer gabinete generacionalmente post Pinochet? Otro tanto pasa con Guillier, quien presentó hace algunas semanas un equipo político gris y con escaso peso específico. Del entorno de Carolina Goic se sabe todavía menos. Un elector indeciso entre Guillier y Goic podría definirse al conocer los nombres claves del primer gabinete.

Más allá del muro, Beatriz Sánchez tiene aquí una oportunidad.

Aunque sus partidarios insisten en la loable idea de construir participativamente el programa, lo que la gente quiere saber es quiénes estarán a cargo del buque si la Bea llegara a dar el batatazo. ¿Serían Boric o Jackson sus ministros o se quedarán en el Congreso? ¿Quién llevaría las finanzas públicas en un gobierno que -algunos temen- tendría una tendencia al derroche? ¿Quién sería el responsable de las relaciones exteriores, en una región ideológicamente polarizada? En resumen, los chilenos ganan con más elementos de juicio para decidir. Y para los candidatos que todavía son un misterio, mostrar algunas cartas puede ser una oportunidad para aplacar críticas de ingobernabilidad y mostrar músculo colectivo. Si ningún candidato presidencial le resulta atractivo quizás sea buena idea echar un vistazo a sus potenciales gabinetes para decidir.

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 07 Mayo 2017 en Las Últimas Noticias