Vienen por Lula

Cristóbal Bellolio

Escuela de Gobierno

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Chile no es único. Tenemos un vecino que atraviesa por problemas parecidos. Desde hace un tiempo a esta parte, la clase política brasileña se ensucia mutuamente en un charco de acusaciones de corrupción y aprovechamiento privado de dineros públicos. La mugre llegaría hasta bien arriba. Según el congresista que se fue de tarro, nada menos que hasta Dilma Rousseff y Lula Da Silva, presidenta actual y ex presidente de Brasil, íconos del izquierdista Partido de los Trabajadores. El pasado viernes la justicia puso su largo brazo sobre los poderosos hombros de Lula.

Aunque se trató solo de un arresto temporal para interrogarlo y no hay ningún delito probado, la insólita situación permitió que los medios de oposición invitaran a acelerar la condena social. El show mediático de Lula en un centro policial basta para proyectar la imagen que quiere la derecha: la del otrora invencible caudillo caído en desgracia por turbio. En el fondo, le temen: si cae Dilma, Lula es el candidato a sucederla.

Por lo anterior, la estrategia de la oposición es debilitarlo reputacionalmente para terminar de una buena vez con las derrotas electorales que viene sufriendo desde el ascenso de Lula al poder en 2003. En efecto, parece que al oficialismo se le acaba el ciclo. Tal como ocurrió con el extenso reinado Kirchnerista en Argentina, la luz del PT en Brasil se apaga. Como Pepe Mujica, Lula Da Silva es una de las figuras más veneradas por el progresismo latinoamericano. Si finalmente se prueban los cargos de enriquecimiento ilícito en su contra, será un duro golpe para la imagen de autoridad moral que suele proyectar la izquierda en el continente.

 

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 06 Marzo 2016