Una anomalía en el Congreso

Andrea Repetto

Señor Director:

Aunque hay todavía mucho camino por recorrer, el Estado chileno se ha venido modernizando. No solo el Gobierno y la administración del Estado; el Congreso también. En el año 2010 se modificó su ley orgánica para crear dos comités: el Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias y el Comité de Auditoría Parlamentaria.

El primero busca racionalizar el monto, destino y adjudicación de los recursos fiscales que los parlamentarios reciben como asignaciones para "financiar el ejercicio de la función parlamentaria". El segundo busca controlar que efectivamente sean gastadas en dicho ejercicio.

Este último, al ser un órgano de control, debe tener una especial independencia frente al órgano controlado. El diseño original de 2010 le daba al Comité de Auditoría Parlamentaria una razonable independencia por la vía de que sus tres miembros eran nombrados por 3/5 de los parlamentarios en ejercicio, a partir de una propuesta de la Alta Dirección Pública (ADP), por seis años y sin posibilidad de reelección. Una fórmula interesante: alto quórum, intervención de un tercero (ADP) y sin posibilidad de reelección.

La imposibilidad de reelección es razonable en un órgano como este, porque la continuación de los contralores en su cargo no puede depender del favor del controlado. Por esto fue extraña una reforma que se le introdujo a la ley en diciembre del año pasado, permitiendo ahora la reelección por una sola vez. ¿Por qué este cambio?

Se dice que porque es beneficioso aprovechar el conocimiento que los integrantes van adquiriendo en el ejercicio de su tarea de control. Es un buen punto, pero parece más razonable apuntar hacia él por la vía de una renovación parcial de sus integrantes, para que siempre haya uno que conserve la "memoria institucional". El Comité de Auditoría Parlamentaria, en cambio, se renueva entero cada vez.

El primer plazo de seis años se ha cumplido, y el Congreso debe decidir esta renovación. Cabe esperar que lo haga con sabiduría, teniendo siempre presente que la posibilidad que tiene en sus manos, la de reelegir como órgano controlado las autoridades de su órgano contralor, es una anomalía.

Y cabe esperar, también, que el Congreso legisle para volver atrás y eliminar esta anomalía.

*Columna escrita junto a Benito Baranda; Álvaro Castañón; Eduardo Engel; Alfredo Etcheberry; Olga Feliú; Claudio Fuentes; José Andrés Murillo; Lucas Sierra y Agustín Squella.

Andrea Repetto
Escuela de Gobierno
Publicado el Sábado, 08 Abril 2017 en El Mercurio