¿Tiene futuro la candidatura de ME-O?

Cristóbal Bellolio

Marco Enríquez-Ominami irrumpió en la política chilena con una refrescante candidatura presidencial en 2009. Obtuvo un importante 20% de los votos. Amenazó seriamente con sobrepasar a Eduardo Frei, la carta oficialista. En el piñerismo temían que si ME-O llegaba a segunda vuelta, el impulso lo hiciera imparable. Fue la cúspide del Marquismo. Después de eso, las cosas han sido menos luminosas. Por un lado, ME-O y su entorno comenzaron la trabajosa y poco sensual tarea de montar un partido político, con el objeto de transmitir que lo suyo era seriedad institucional y no desvarío personalista. Por el otro, Marco Enríquez debió repostularse en 2013 para mantener la llama encendida. Esta vez, sin embargo, no era una novedad. Obtuvo el 10% de los votos, la mitad de la vez anterior, y ningún militante del PRO llegó al Congreso.

La tercera es la vencida, dicen. Pero el escenario objetivo no es auspicioso para ME-O. En vez de subir sus bonos, las encuestas señalan que su figura concita menos adhesión. Los problemas de financiamiento irregular de la política también tocaron a su puerta y lo dejaron herido. ¿Cómo podría revertir Marco este infortunio político? ¿Tiene algún futuro su postulación en 2017?

A simple vista, ME-O tiene dos opciones. La primera es que la Nueva Mayoría lo considere en una gran primaria. ME-O sabe que no tiene muchas posibilidades de llegar a La Moneda como llanero solitario. Necesita mayor musculatura partidaria. En esa hipótesis, le conviene competir con varios pesos medianos para que las preferencias se fragmenten. No es descabellado pensar en un buen resultado si los adversarios son Ignacio Walker, Isabel Allende y Alejandro Guillier. Con Ricardo Lagos adentro, la ecuación es más difícil. Pero es un dulce para ME-O: le permitirá distinguirse –con su acidez y genialidad habitual- tal como lo hizo con Frei.

La otra opción es olvidarse de la Nueva Mayoría y convertirse en el candidato de la izquierda, aquella que justamente no quiere apoyar a Lagos. Me refiero a la izquierda de Jackson, Boric y compañía. El problema es que la mayoría de estos grupos no quiere nada con Marco. No pareciera ser una diferencia estrictamente ideológica sino un cortocircuito de confianzas. La pregunta es si acaso ME-O está a tiempos para recomponer esos puentes y convertirse en su carta principal en primera vuelta.

Finalmente, si todo sale mal en esta pasada, ME-O recuerda bien que a Salvador Allende le tomó cuatro intentos llegar a La Moneda.

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 11 Septiembre 2016 en Las Últimas Noticias