Regiones: más oportunidades, menos emprendedores de alto impacto

Alan Farcas
Escuela de Negocios
Diario Financiero

He tenido la suerte de haber visitado emprendedores de Arica a Punta Arenas y conocer las distintas realidades viven estos héroes y sus múltiples desafíos. En todos los rincones crecen con el mismo entusiasmo, sin embargo, cuando se pone la lupa en el tipo de negocio, las regiones están al debe en aquellos con más potencial de crecimiento, lo que hacen la diferencia en el largo plazo en el desarrollo de las comunidades.
 
Hay una famosa frase que dice: “si entra Bill Gates en esta sala de reuniones, en promedio somos todos billonarios” para explicar que los promedios son engañosos. Lo mismo nos pasa como país, donde en promedio tenemos un ingreso per cápita de más de US$ 20 mil pero la mayoría está bajo los US$ 10 mil. Así es como logramos buenos rankings de ecosistemas de emprendimiento como país, pero estamos escondiendo problemas en otras ciudades.
 
Aunque la Región Metropolitana es por lejos el ecosistema nacional más validado –ocupó el lugar n° 20 en ranking  de Telefónica y sólo fue superada por San Pablo-, aún no hay un puñado de casos emblemáticos. Las piezas del rompecabezas no terminan de juntarse y armar un cuadro holístico  que funcione correctamente. La capital ha ido avanzando orgánicamente durante décadas y todo parece prever que, en el corto plazo, el esfuerzo dará frutos, con emprendedores de alto impacto, globalizados.
 
Santiago (casi) logró el objetico de un ecosistema frondoso después de mucho esfuerzo. El mismo que se ha realizado en regiones durante estos años. Pero lo que no tienen las regiones es la masa crítica de la capital y es algo que es muy complicado de replicar. Aunque se han hecho esfuerzos especiales por incentivar más a los emprendedores que van a regiones, con mayores subsidios o más puntos, ese tipo de acciones no han logrado el efecto deseado.
 
Pero las regiones tienen un activo que ha sido poco explotado: hay oportunidades asociadas a las industrias donde Chile tiene ventajas comparativas. Los clusters mineros, acuícolas, forestales, agrícolas y otros emergentes deberían ser el espacio donde buscar las masas críticas que se requieren para lograr la complejidad y densidad que necesitan los ecosistemas de emprendimiento de alto impacto.
 
Si una pequeña empresa logra vender a la compañía de cobre o de salmones número uno del mundo, ¿qué le impide venderle a todo el mercado global? La única traba es la cultura de pensar en grande que se requiere para avanzar en esa lógica y el ecosistema de apoyo respectivo.
 
Si el gobierno quiere potenciar el emprendimiento de alto impacto fuera de Santiago, está haciendo lo correcto al apoyar los cluster y debe ser agresivo en generar los incentivos para que los proveedores de esas industrias se transformen en nuevos actores en la economía mundial, donde Chile como mercado termine siendo el inicio de la historia.
 
Alan Farcas
Escuela de Negocios
Publicado el Viernes, 14 Noviembre 2014