Reformas y políticas públicas

Alejandro Jadresic

Decano Facultad de Ingeniería y Ciencias

El Mercurio

El programa de gobierno estableció una ambiciosa agenda destinada a superar las desigualdades sociales, mantener el crecimiento y elevar la productividad de la economía. Además de reformas estructurales en educación, sistema tributario y marco constitucional, propuso cambios profundos en diversos sectores. Para ello planteó que se requería más y mejor Estado, pero también cooperación entre el Estado, la ciudadanía y el mercado, diálogo entre los ámbitos público y privado, y capacidad creadora de los emprendedores.

Transcurrida la primera mitad del Gobierno, el desempeño ha sido mediocre. No ha sido posible mantener el crecimiento, elevar la productividad de la economía y reducir las desigualdades; las reformas estructurales avanzan a tropezones, las políticas sectoriales muestran resultados diversos, el diálogo público-privado es conflictivo y el emprendimiento es cuestionado en forma reiterada,

Pero es erróneo hacer una calificación uniforme, pues el Gobierno tiene múltiples objetivos, áreas y personas. Un análisis más fino permite no solo una mejor evaluación, sino también obtener conclusiones sobre políticas públicas. Claro contraste se aprecia, por ejemplo, en energía y educación superior. En poco tiempo se ha revitalizado la inversión privada en generación eléctrica, que se encontraba prácticamente paralizada, logrando un nivel récord, con alta participación de las energías renovables. Modificaciones en las licitaciones han permitido fortalecer la competencia y rebajar los precios. Otras reformas avanzan razonablemente, por ejemplo en trasmisión eléctrica, interconexión de sistemas o participación de ENAP en generación. El proceso está orientado por la  Agenda de Energía y la Hoja de Ruta 2050, ambos documentos preparados con amplia participación ciudadana.

La reforma de la educación superior es un chiste. Luego de dos años de anuncios contradictorios, aún no se conoce su contenido. Urgencias políticas obligaron a improvisar un esquema de gratuidad, con glosa presupuestaria y legislación de emergencia para corregir errores constitucionales- Las entidades de educación superior y sus alumnos están en ascuas, sin saber qué pasará a futuro. La cooperación público-privada y el diálogo con la ciudadanía han brillado por su ausencia. El mercado, el emprendimiento y el lucro han sido anatemizados.

Varias razones explican los disimiles resultados. Van algunas hipótesis: pragmatismo versus obcecación ideológica, niveles de liderazgo y capacidad ejecutiva, calidad de los equipos técnicos, participación y diálogo en el diseño de políticas, todas las anteriores o mera suerte.

Alejandro Jadresic
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Publicado el Domingo, 27 Marzo 2016