¿Quién es más competitivo?

Juan Luis Ossa

Director Centro de Historia Política
El Mercurio

Las primarias concertacionistas parecen una carrera corrida: lo más posible es que Michelle Bachelet gane holgadamente a sus contendores y que Claudio Orrego, Andrés Velasco y José Antonio Gómez (mi apuesta es que los resultados irán decreciendo en ese orden) tengan que contentarse con ver la presidencial de noviembre desde el banco de suplentes.

Lo que no es igualmente claro es el resultado de las primarias de la centroderecha. En diciembre del año pasado, las encuestas daban un triunfo contundente a Laurence Golborne. Hoy, las cosas han cambiado: Andrés Allamand se ha consolidado en el electorado más politizado del conglomerado y su imagen de estadista se ha ido extendiendo hacia otros sectores. Además, y esto es lo más importante, la opinión de que Golborne es más "competitivo" que Allamand en una futura contienda con Bachelet se ha vuelto, por decir lo menos, cuestionable.

El sistema electoral actual (inscripción automática y voto voluntario) tiene muchos beneficios, pero también algunas características perversas. La más importante de estas dice relación con los efectos inmediatos de la voluntariedad del voto: la literatura sobre el tema ha demostrado que, en las primeras elecciones en las que se prueba este sistema, el número de participantes tiende a ser igual o menor que en un régimen de inscripción voluntaria y voto obligatorio.

La introducción del voto voluntario, en otras palabras, ha dado pie a que lamentablemente los participantes continúen siendo los más informados e interesados, es decir, los que en Chile se inscribieron en los registros en los años 1990 y 2000 porque consideraban que la política era la llamada a resolver los problemas dejados por la dictadura.

Serán estos mismos votantes los que, a juzgar por la elección municipal de octubre de 2012, acudirán a las urnas el 30 de junio. Esta es una realidad que -por razones más vinculadas con el comportamiento político de los ciudadanos que con el propio Allamand- favorecerá al candidato de Renovación Nacional. En efecto, por mucho que se sostenga que la UDI irá en masa a votar por Golborne, tanto el voto voluntario como el hecho de que el candidato gremialista no representa los intereses del núcleo más duro del partido (que, con bastante razón, habría preferido ver a Pablo Longueira en la papeleta), hacen dudar de que el ex gerente de Cencosud vaya a triunfar en junio. Allamand es un político y eso, en unas primarias voluntarias, inevitablemente le viene bien.

Pero no solo es factible que Allamand venza en junio, sino que también sea más competitivo que Golborne en una elección contra Bachelet. La historia reciente de Chile demuestra que el papel jugado por el centro político ha sido clave en los resultados electorales y que, en consecuencia, el votante chileno es más moderado de lo que algunos sostienen. Y ya que el número de electores será un poco, pero no sustancialmente más alto que en las municipales, no es descabellado pensar que este fenómeno se repita.

La candidatura de Bachelet se irá corriendo cada vez más a la izquierda a medida que pase el tiempo, cuestión que para los seguidores de Orrego y Velasco no es una buena noticia. En una disputa Allamand-Bachelet, de hecho, es muy probable que el votante de centro prefiera al primero, una opción que difícilmente ocurrirá si el contendor de Bachelet es Golborne. No veo a un independiente orreguista o velasquista (que, debido precisamente a su independencia partidaria, son moderados por definición) otorgando su preferencia a un candidato tan a la derecha como Golborne.

Considerando estas variables, es esperable que el electorado de centroderecha, incluso aquellos que ven a Golborne como una suerte de salvador ante la calamidad que, en su pensar, significaría el regreso de Bachelet, se dé cuenta de que Allamand es más competitivo que Golborne en las elecciones de noviembre. De ser así, entonces tendremos una primera vuelta abierta, competitiva y sin mayorías superlativas. Y ello solo puede hacerle bien a la democracia representativa.


 

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Miércoles, 17 Abril 2013