¿Por qué necesita saber un gerente o un director de contabilidad?

Ricardo Ubeda

Cualquier organización es el resultado de la suma de decenas, cientos o miles de decisiones individuales o de equipo que se toman a diario y que en mayor o menor medida impactan en su presente y futuro. Con sus ventajas y limitaciones, la contabilidad y los estados financieros son el mejor medio que se conoce hasta hoy para analizar, interpretar y evaluar el efecto de las decisiones que personas, áreas y departamentos toman en su día a día. La contabilidad es el idioma o el lenguaje en el que conversan y comunican las empresas y los negocios, y contar con un mínimo de fluidez en este lenguaje debiera ser obligatorio para gerentes y directores, de lo contrario, ¿cómo miden sus decisiones? ¿Cómo descifran la realidad que se esconde detrás de los números? ¿Cómo integran consideraciones financieras en sus planes? ¿Cómo analizan y justifican inversiones y gastos? ¿Cómo interpretan los datos del sector? ¿Cómo miden su contribución al resultado y el consecuente bono? No contar con un mínimo de formación contable induce un sesgo o una carencia importante en la toma de decisiones. Desde un punto de vista práctico, si se analiza el día a día en una empresa o en una organización es verdaderamente difícil escapar de la contabilidad. Bien sea en el entorno empresarial o en una organización sin ánimo de lucro, e incluso en una organización pública, la finalidad última es la generación de valor. Su medición de nuevo recae en los estados financieros, los cuales nos informan de la “salud”, perspectivas, y males que afectan a la organización. No saber interpretarlos por parte de los gerentes equivale al rol de un médico que no sabe interpretar un análisis de sangre. Poco fiable ¿cierto? Los presupuestos departamentales, el área de control de gestión, la dirección financiera, las auditorías o la medición de incentivos son aspectos con los que topa cualquier profesional en su quehacer diario. Lamentablemente, la jerga empleada por contables y financieros con frecuencia ahuyenta el más mínimo intento de comprensión por parte de otras áreas y profesionales. Sin embargo, el análisis financiero, en esencia, no es especialmente complejo ni complicado. Interpretar datos económicos financieros y diagnosticar requiere conocer algunos conceptos técnicos y aplicar el sentido común. Un gerente debería ser capaz de leer interpretar y analizar estados contables, de hablar el mismo idioma que los responsables de finanzas, de utilizar los datos económicos y financieros necesarios para la toma de decisiones, de analizar inversiones, y comprender el impacto de las decisiones comerciales, productivas y organizacionales sobre la rentabilidad, las utilidades, la solvencia y sobretodo, la creación de valor. Intentar hacer todo lo anterior sin un mínimo de conocimiento contable y financiero es, como mínimo, muy osado.

Ricardo Ubeda
Escuela de Negocios
Publicado el Miércoles, 08 Marzo 2017