Participación en la nueva Constitución

Enrique Canessa

Es loable el llamado a que los ciudadanos se involucren activamente en la elaboración de la nueva Constitución para nuestro país. Para que esto tenga éxito, todos debiéramos aportar con ideas y debatirlas. Eso implica que al comunicar dichas ideas, realmente podamos expresarlas bien y que el resto las pueda entender. Lo anterior no es tan trivial como parece, ya que emplearemos muchos conceptos abstractos, tales como democracia, garantías constitucionales; por nombrar algunos.

Los últimos años, con financiamiento Fondecyt, hemos investigado el problema de cómo personas que se comunican usando conceptos abstractos pueden inferir que ellos están empleando conceptos con el mismo significado. Por ejemplo, ¿Si los ciudadanos debaten si la Constitución debe consagrar un "estado subsidiario", entenderán todos similarmente qué es ese tipo de estado?

En nuestros proyectos nos hemos enfocado a estudiar dos posibles situaciones que se pueden dar: a) las personas creen que están hablando entendiendo lo mismo por un concepto (p. ej. "estado subsidiario"), y realmente lo entienden similarmente, b) las personas creen que están hablando entendiendo lo mismo por un concepto, y realmente tienen significados distintos para dicho concepto.

Para aumentar la probabilidad de que ocurra la situación a), y disminuir que suceda b), nuestros análisis indican que los conceptos deberían estar definidos por el menor número posible de propiedades que describen el concepto y con el menor traslape posible con otros conceptos relacionados. Dicho en otros términos, una buena definición es aquella que incorpora lo esencial para definir un concepto y lo separa del significado de otros conceptos relacionados.

Ahora, aplicando esto al debate de ideas en la elaboración de la Constitución, para que esa actividad sea fructífera, los ciudadanos deberían haber entendido bien los conceptos que se usarán en la discusión. Aquí es crucial que todos aquellos que tienen responsabilidades formales en la elaboración de la nueva Constitución, sean capaces de entregar a la ciudadanía definiciones simples pero precisas de los conceptos debatidos.

Si no, simplemente realizaremos un diálogo donde creeremos que estamos debatiendo respecto a lo mismo (p.ej. si queremos un "estado subsidiario"), sin que realmente estemos hablando de igual concepto. Esto podría causar que la ciudadanía, en vez de participar significativamente en la elaboración de la Constitución, simplemente realice una contribución ilusoria.

Enrique Canessa
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Publicado el Jueves, 04 Agosto 2016 en El Mercurio de Valparaíso