No al doblaje, sí a los subtítulos

Cristóbal Bellolio

Muchos usuarios se quejan de que es imposible discutir temas políticos con altura de miras en las redes sociales pues la mayoría sencillamente prefiere ladrar su opinión usualmente acompañada de un insulto. Discutimos con la guata más que con la cabeza. Somos instintivos más que reflexivos. Por eso es interesante atender a las conclusiones de un reciente estudio que señala que nuestro razonamiento ético cambia ligeramente dependiendo del idioma que utilizamos: cuando hablamos en lengua nativa, somos intensos y emocionales; cuando usamos una lengua extranjera, somos más cuidadosos y racionales. De hecho, quienes dominan más de un idioma saben que hay ciertas ideas y conceptos que se expresan mejor en lenguas distintas, lo que va puliendo una mayor complejidad cognitiva.

No estoy diciendo que debiésemos utilizar Twitter o Facebook en inglés. Estoy poniendo un ejemplo de uno de los tantos beneficios de ser bilingües. Nada contra el hermoso y romántico español. Pero en un mundo globalizado ciertamente es una desventaja descansar en una sola lengua. En Chile no parece haber mucha gente preocupada de esto.

Por el contrario, es común escuchar aquella infantil crítica contra el supuesto esnobismo de aquellos que son capaces de expresarse en distintos idiomas. Es una ignorancia peligrosa, que busca nivelar hacia abajo.

La gente educada que está a cargo de los medios de comunicación debería saber todo esto. Sin embargo, en nuestro país la tendencia va en dirección opuesta.

En vez de subtitular la programación en inglés -o en cualquier otro idioma- lo que hacemos es doblarla. Es decir, le entregamos a la gente un producto distinto del original -pues algo siempre se pierde en la traducción- y alejamos la posibilidad del aprendizaje recreativo de una lengua distinta.

¿Sabía usted que en muchos países de Europa del Este se transmiten teleseries latinas subtituladas en lugar de dobladas? En Croacia, por ejemplo, la gente ya domina varias expresiones en castellano.

La llegada noventera del cable a Chile era una luz de esperanza.

Sin embargo, los cable-operadores han ido progresivamente convirtiendo canales de películas en inglés con subtítulos a canales en puro castellano. Es decir, se han dejado llevar por el argumento barato de la flojera del televidente promedio, que no quiere ni siquiera hacer el esfuerzo de leer cuando está frente a la pantalla.

Para qué hablar de los canales nacionales. Si algún día tenemos un canal público de verdad -TVN no es ni la sombra de aquello- debería comprometerse con el aprendizaje de otras lenguas, subtitulando las producciones cuando corresponda.

Salgamos del espacio de conformidad perezoso y negligente del doblaje. Avancemos hacia una política sistemática de aprendizaje de otras lenguas, partiendo por subtitular nuestras pantallas.

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 25 Septiembre 2016 en Las Últimas Noticias