Naciste por un bono

Jaime Hernández
Escuela de Psicología
Estrategia
 
El anuncio del Presidente de la República en su última cuenta pública, dejó a muchos entusiasmados inicialmente pero luego pensativos y dudosos al analizarla prolijamente. No faltaron las opiniones en favor y en contra, y las noticias en diversos medios acerca de las prácticas de otros países para  incentivar el aumento del índice de natalidad. No faltaron los argumentos para explicar las razones del ofrecimiento y para justificarlo dado las críticas.  
 
La pregunta es ¿qué queremos para nuestro país?, ¿evitar convertirnos en un país viejo?, ¿lograr el desarrollo tan deseado?, ¿queremos un país que crece con oportunidades para todos?, ¿queremos un país con mayor número de habitantes jóvenes que le den empuje a la economía? O simplemente ¿queremos aumentar la mano de obra? Mano de obra que sin duda, con este tipo de ofertas,  en el momento de entrar al mundo labora, será muy barata. Muy probablemente porque las familias o mujeres que acepten el bono serán las de menor ingreso. Aquellas que necesitan urgentemente paliar ciertos gastos para sobrevivir. Las mismas familias que, con las políticas actuales, no han podido y no van a poder obtener mayor movilidad social. Pero por sobre todo familias que tendrán la responsabilidad de “salir adelante” apelando a la idea de que “en el camino se arregla la carga”
 
Por otra parte ¿qué mejor manera de iniciar o continuar la paternidad a través de razones loables y afectuosas. ¿Qué mejor que decirle a tu hijo (a), apenas te pregunta por ello, que te inspiraste en el (la) y que fue fruto del amor; que fue esperado (a) y deseado (a)?, ¿qué le vamos a decir cuando nos haga esa pregunta, y la respuesta no implique razones de cariño ni plan familiar?, ¿qué vamos a hacer cuando tengamos que responderle que nació por un bono?
Jaime Hernández
Escuela de Psicología
Publicado el Martes, 06 Agosto 2013