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Columnas de Opinión

Las fichas a la economía

Publicado el Sábado, 18 Febrero 2012

Rector
La Tercera

EL PRESIDENTE Piñera se apronta a comenzar su tercer año de gobierno, un período sobre el cual hay más dudas que certezas. Claro, luego de dos años muy duros, es entendible que el pesimismo en las filas cunda. Para muchos, las cartas están jugadas y nada podrá evitar que esta administración termine mal evaluada, lo que hace aparecer al segundo tiempo como un mero trámite.


Pero, al igual que en el fútbol, en la política nunca hay que dar por cierto un resultado hasta que termine el partido. El caso de Bachelet es claro al respecto. Llegó a la mitad de su período con un 42% de aprobación y con fuertes críticas de todos los sectores. En ese momento, nadie hubiera apostado por ella y, sin embargo,  terminó con un inédito 83% de apoyo en las encuestas.


La pregunta de fondo, entonces, es si el actual gobierno logrará dar vuelta un partido que hasta ahora va perdiendo, al menos en las encuestas, donde alcanza un 33% de apoyo. La respuesta, si uno mira la historia, es incierta. Hay tantos factores que juegan en contra, como otros que indican que la cosa podría mejorar.


Entre los negativos está la baja sintonía que parece tener el Presidente con la ciudadanía. En casi todos los atributos, Piñera aparece peor evaluado que Bachelet. Y eso es poco probable que se revierta, al menos en forma significativa. Es evidente que el Presidente no tiene el carisma de la ex mandataria y cualquier intento de competir con ella por ese lado está destinado al fracaso.


Si la cosa no va por las habilidades blandas, entonces hay que concentrarse en los datos duros, área donde Piñera tiene bastante más que decir, especialmente en la económica, donde acumula resultados muy importantes, partiendo por el crecimiento de 6,3% durante del año pasado, el mayor nivel desde 1997. Todo esto acompañado de mayor empleo y mejores salarios. Quienes hoy opinan que un buen desempeño en la economía no es suficiente, olvidan que fue precisamente esa área la gran responsable del salto en la popularidad de Bachelet, a la que se premió por su buen manejo frente a la crisis internacional de la época. La fuerza de la economía fue tal, que logró superar incluso la baja aprobación con que el gobierno terminó en áreas tan sensibles como la salud (36%), la educación (33%) y delincuencia (11%). En definitiva, la gente le perdonó con creces a Bachelet sus malos resultados en muchos aspectos, a cambio de un buen manejo económico.


Pues bien, Piñera puede apostar también a la economía. Tendrá menos carisma que Bachelet, pero tiene más argumentos, porque objetivamente su desempeño en la materia es, hasta ahora, mejor y puede ser todavía muy superior. Mientras la ex presidenta se defendió bien de una crisis, pero igual terminó con crecimiento negativo y mayor desempleo, este gobierno puede lograr mejoras efectivas en la calidad de vida de las personas. Si ello se complementa con resultados aceptables en educación, salud y delincuencia, donde como vimos la vara de comparación es baja, entonces, este segundo tiempo puede resultar mucho mejor de lo que hoy la mayoría cree.


Todo esto puede sonar una utopía en estos momentos. Es lógico, la incertidumbre es alta y siempre puede venir un problema nuevo. Pero las opciones no son muchas y las fichas hay que ponerlas en algún lugar. Jugar a la economía parece lo más razonable.