Las alas de la derecha

Cristóbal Bellolio

 

La mitología derechista de las últimas décadas cuenta historias de halcones y palomas. Los primeros serían aquéllos que consideran que la mejor estrategia política es negarle la sal y el agua al gobierno, pegarle cuando sea posible, y ejercer un rol opositor robusto e inclaudicable. Probablemente, su mejor expresión narrativa fue la tesis del “desalojo” de Andrés Allamand. Al frente se encontrarían las palomas, que son aquellos sectores que creen que la confrontación forzada termina por alienar antes que cautivar al electorado, y que hay ciertos debates en los cuales es más rentable adoptar posiciones conciliadoras o colaborativas con el oficialismo. En cierto sentido, de eso se trató la táctica lavinista del “bacheletismo­aliancismo”.

Hoy, halcones y palomas toman sus lugares frente a la cuestión constituyente. Los más duros creen que hay que exhibir sistemáticamente los vicios del proceso, hasta que la ciudadanía se convenza de su ilegitimidad. Su objetivo final es que el proyecto de elaborar una nueva Constitución –una promesa de campaña de la Nueva Mayoría– se desmorone ante el asedio político y el desinterés colectivo. Otra vez, el rostro de los halcones es Allamand. Recientemente, montó un caso para denunciar la escasa “neutralidad” de los facilitadores reclutados por el gobierno para conducir los cabildos constitucionales. No le ha sido difícil despertar al halcón que la UDI lleva adentro –en rigor la UDI podría denominarse negacionista respecto del proceso constituyente: sencillamente no aceptan que ya está en marcha. La dirigencia de RN parece estar alineada con el autor de El Desalojo. Creen que el mejor escenario para la oposición es que este asunto fracase estrepitosamente. De esa manera, le endosan la cuenta a la izquierda y se presentan ante el país como una alternativa preocupada de las verdaderas urgencias.

El grupo de los palomos “constitucionales” va desde Jaime Bellolio a Felipe Kast. Es decir, las figuras más jóvenes y promisorias del sector. En ellos conviven una apreciación pragmática con un sentido de oportunidad. Pragmática, porque entienden que este barco ya zarpó y no hay ninguna ganancia en quedarse abajo. Es mejor, desde ese punto de vista, concurrir a los encuentros y cabildos a defender las ideas del sector. Pero también encuentran una oportunidad: si el proceso resulta exitoso –cuestión que está por verse–, sus patrocinadores resultarán fortalecidos. Los grupos de derecha que prueben su voluntad democratizadora en un desafío de esta magnitud –nada menos que abolir la Constitución de Pinochet y abrir la discusión sobre el modelo de desarrollo en Chile–, serán interlocutores válidos para la izquierda del futuro. Por lo mismo, se entiende la disposición de Evópoli a participar, incluso organizando sus propios encuentros locales. Hoy, es el hermano menor de los dos partidos hegemónicos de la coalición. Si su intuición es correcta, un proceso político­tectónico de estas características redibuja el mapa del poder. Es una apuesta, pero tienen poco que perder y mucho que ganar.

No es una lectura descabellada. Fue, paradójicamente, la misma intuición de Allamand cuando –contra los halcones de la dictadura– decidió sumarse a los diálogos ochenteros que dieron paso al Acuerdo Nacional. Los líderes de la naciente Concertación se dieron entonces por notificados de que tenían un interlocutor válido al otro lado del río. Esa posición estratégica le permitió a la entonces joven promesa de RN amasar una cuota interesante de influencia. No por nada el propio Allamand diría, años después, que bajo su conducción RN tenía “las llaves de la transición”. Lo que intentan hacer Felipe Kast y compañía, guardando las diferencias históricas, es tácticamente parecido. Quizás por lo mismo el abogado RN anticipa la jugada y advierte el riesgo para su generación, que al menos en el partido vecino se extingue como los dinosaurios. El papel que está desempeñando Allamand se parece al de sus adversarios internos en tiempos de Pinochet, o al de aquéllos que años después se le rebelaron y decretaron el fin de la tentativa liberal en el seno de la derecha.

Quizás por todo lo anterior es que los dirigentes de Chile Vamos han denunciado públicamente a Evópoli por salirse de libreto. Como el perro del hortelano, no comen pero tampoco quieren que otros coman. Entienden que es mejor mantener a toda la coalición alineada en una sola estrategia. En RN llegaron a decir que estaban “haciéndose los lindos”. No habría espacio para jugar al policía malo/policía bueno. Todos tienen que ser malos. De lo contrario, se perfora el plan de los halcones. Lo que aún no se sabe es qué bando privilegiará el ex presidente Piñera, que indudablemente tiene la primera opción para liderar al sector en el camino a La Moneda. Ha dicho que compromete su “plena y leal colaboración”, agregando “como también lo ha hecho Chile Vamos”. Como sabemos que lo segundo no es cierto, tampoco podemos dar por descontado lo primero. La verdad es que Piñera aún no sabe qué hacer. Por un lado, le parece que Allamand está en lo correcto. Las arenas constituyentes no parecen ser la mejor cancha para exponer las virtudes políticas del sector. Ojalá –piensa el probable candidato– el clivaje que decida la presidencial sea en torno al crecimiento económico y al empleo, y punto.

Pero, por otro lado, el hombre sabe de especulación. Si el proceso constituyente ya atravesó el punto de no retorno, quizás sea mejor buscar la ganancia escondida. La mente de Piñera no es indiferente al reconocimiento histórico que implica firmar – ahora sí que sí– una nueva Constitución plenamente legitimada. Es decir, hará su movida cuando tenga mayor claridad de las utilidades y pérdidas posibles. No es el único que actúa por pragmatismo antes que por convicción: el senador Manuel José Ossandón –quien aspira a disputarle la nominación presidencial al ex mandatario– se adelantó y marcó una posición favorable al proceso. Como sea, no está resultando sencillo para la derecha aparecer unida frente a la cuestión constituyente. Halcones y palomas están de vuelta.

Escuela de Gobierno

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Cristóbal Bellolio
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Publicado el Jueves, 12 Mayo 2016