La responsabilidad de los medios en la apatía política

Bárbara Fuentes

Un tema de recurrente discusión en el último tiempo en el mundo académico y periodístico es el avance acelerado de los medios informativos hacia un régimen de pérdida de libertad y dependencia extrema de las fuentes de financiamiento comercial. En el caso chileno, un porcentaje importante de la prensa escrita, así como conglomerados de radio y televisión realizan esfuerzos desmedidos por atraer a avisadores y empresas cada vez más esquivas y volcadas hacia nuevas plataformas informativas digitales como Internet. Tal dependencia no debe entenderse sólo en su dimensión económica. En los medios se están definiendo cada vez más formatos y contenidos adecuados a las necesidades y agendas de los avisadores, así como a los gustos y preferencias particulares de una audiencia que busca ser atraída por esos mismos avisadores.

En el caso de la información política, la fórmula más fácil para atraer a estos ciudadanos-consumidores de medios desafectados de esta, volátiles en su fidelidad a líderes, como lo refleja la incidencia del voto cruzado, expuestos a múltiples opciones de consumo informativo y mediático (sobre todo a través de internet y plataformas multimedia), es por la vía de contenidos más soft, deslavados y que demandan poca reflexión. La polémica, el escándalo y la obsesión por la intimidad superan a una cobertura del proceso político más profunda o un debate político más racional, en especial en aquellos medios orientados a los grupos socioeconómicos (GSE) medios y vulnerables.

Se trata de una tendencia digna de monitorear y profundizar, en especial si se considera que, a mayor nivel socioeconómico, mejor es el acceso a la información, mayor el interés en informarse sobre asuntos públicos y mayor el tiempo para involucrarse en actividades políticas. La posibilidad de participación democrática de la población más vulnerable, que ya es reducida a la luz de la abstención registrada en la elección municipal reciente, disminuiría en un sistema de medios local que tiende a aumentar la brecha informativa de estos grupos con la élite.

Un reciente estudio que contó con apoyo de Conicyt, publicado por un equipo de investigadores de la Escuela de Periodismo de la UAI, ratifica lo anterior. En el contexto de un análisis de la cobertura informativa del proceso constituyente en sus primeros cinco meses y medio, por 41 medios informativos escritos, digitales, de radio y televisión del país, metropolitanos y regionales orientados por GSE, se verificó que la mayoría se orienta hacia los estratos altos (segmentos más interesados en asuntos políticos), donde el costo por contacto para los avisadores aumenta. En seguida, que el proceso constituyente ha sido cubierto principalmente por aquellos medios de prensa escrita, online, radio y TV cable dirigidos a segmentos socioeconómicos altos.

El único medio de los estudiados que se declara más orientado a la entretención que a la información y se dirige a un GSE vulnerable, La Cuarta, sólo publicó dos notas en el período. En tanto, los medios masivos por excelencia, los canales de TV abierta y sus noticiarios, en su mayoría orientados a un GSE medio, estuvieron casi ausentes del debate (incluido TVN, con sólo 23 notas). De esta forma se configura un panorama informativo y político-deliberativo inquietante para el devenir de nuestra democracia.

*Columna escrita junto a Juan Cristóbal Portales y Manuel Délano, Escuela de Periodismo UAI.

Bárbara Fuentes
Escuela de Periodismo
Publicado el Viernes, 09 Diciembre 2016 en Qué Pasa