La gran estafa

Cristóbal Bellolio

Pilar Cruz (RN) fue re-electa concejal por Providencia con una de las votaciones más altas. Lo mismo Carolina Lavín (UDI), primera mayoría en la comuna de Santiago. Sin embargo, ambas renunciaron apenas iniciado el nuevo período. ¿Por qué? Porque quieren competir en las próximas parlamentarias -para lo cual la ley exige que no estén desempeñando otra función representativa durante al menos un año. En reemplazo de Cruz y Lavín asumirán compañeras de lista que obtuvieron un puñado de votos.

La situación es escandalosa en varios sentidos. En primer lugar, porque tanto Pilar Cruz como Carolina Lavín defraudaron la confianza pública. Hicieron campaña prometiendo que desempeñarían la labor de un concejal, obtuvieron votos para ello e incluso les corresponde recibir un reintegro económico por dichos votos. Pero todo era parte de una gran mentira. Lo que realmente querían era una diputación. Eso no tiene nada de malo. El ex concejal Nicolás Muñoz (DC) también quiere correr por un cupo en la Cámara pero entendió que -por lo mismo no correspondía repostular al concejo municipal. Lo contrario es burlarse de la gente.

En segundo lugar, porque sus reemplazantes no cuentan con respaldo electoral relevante. Es cierto que la lógica del sistema de listas es precisamente sumar los votos y que los candidatos fuertes arrastren a los débiles.

Pero esta jugada traiciona dicho espíritu. La señal es que los partidos pueden llevar caras populares que solo sirvan para abultar la votación pero no para ejercer el cargo. Podrían terminar ejerciendo puros reemplazantes.

El asunto reviste mayor gravedad porque ambos casos son justificados y alentados por sus partidos. Desde RN dijeron que lo importante era "llevar candidatas fuertes" en 2017.

Agregaron que Cruz debe someterse a un nuevo escrutinio popular donde nada está dicho. En la UDI destacaron que Lavín ya lleva un par de períodos como concejal y por tanto la deuda estaría saldada. No es que vaya a renunciar al servicio público añadieron, sino que busca encauzar esa noble vocación en un nivel superior.

Por cierto que ganar diputaciones es importante, pero el fin no siempre justifica los medios. Obviamente Cruz debe reconcursar el próximo año, pero ése no es el punto. La trampa ya está hecha. Tampoco es relevante si llevan muchos años como concejales. La pregunta es por qué decidieron engañar a la ciudadanía postulándose nuevamente si nunca ejercerían el cargo. Lo del servicio público es gimnasia retórica.

De hecho, la sensación que queda es justamente la opuesta: que ni la UDI ni RN se han enterado de los problemas reputacionales de la política y de la necesidad imperiosa de dignificarla. Hace algún tiempo un senador se preguntaba por qué la comisión Engel contra la corrupción no integraba políticos profesionales.

Acá está la respuesta: porque muchos son incapaces de regular su propia ambición. Lamentablemente no se puede confiar en la ética de los actores y probablemente sea necesario legislar al respecto.

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 20 Noviembre 2016 en Las Últimas Noticias