La descompensación de la UDI

Cristóbal Bellolio

Escuela de Gobierno
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Un líder histórico (Novoa), un aguerrido parlamentario (Moreira), un ex alcalde estrella (Zalaquett), una joven promesa (De Mussy). De chincol a jote, cuatro militantes de la UDI sintieron ayer el peso de la ley en su visita a tribunales. Como para que no queden dudas que la crisis del gremialismo toca todas sus terminaciones nerviosas. Ya no hay Jovinistas vs Longueiristas, ni Viejos Cracks vs Generación de Recambio. La postal de los formalizados por delito tributario en el marco del caso Penta los incluye a todos en la foto.

Probablemente el caso de Jovino Novoa sea el más dramático para su partido. Hace un tiempo, nadie habría imaginado que el coronel más poderoso de la derecha chilena podría caer por un puñado de boletas falsas. Sin embargo, tal como ocurrió con los controladores de Penta, la justicia no miró rango ni concedió privilegios. El juicio recién comienza, pero la imagen de Jovino en el banquillo de los acusados configura por sí sola una pesadilla para la UDI.

Su repentina descompensación trae a la mente otra imagen igualmente turbadora para la memoria de su gente: la de Pablo Longueira, el otro líder histórico, tirando la toalla en la carrera presidencial por un cuadro de depresión severa. Abatidos por la fragilidad de su salud, dos pilares de acero en la trayectoria del gremialismo se desploman junto al poder que durante tanto tiempo amasaron. Para la UDI, el escenario no puede ser peor: ha sido el partido más golpeado por las revelaciones de financiamiento irregular, la opinión pública les bajó el pulgar, fundió a toda su generación dorada y prácticamente no le queda más alternativa que regalarse a los brazos de Sebastián Piñera si quiere tener candidato presidencial.  
 

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Martes, 23 Junio 2015