La Constitución de 1925 I

Juan Luis Ossa

Escuela de Gobierno

El Mercurio

Señor Director:

Concuerdo con Carlos Peña cuando celebra el acierto de Arturo Fontaine al promover la idea de utilizar la Constitución de 1925 como la estructura de nuestro futuro cuerpo constitucional. Aun cuando habrá quienes cuestionen la "legitimidad de origen" de la Constitución de Arturo Alessandri Palma, es claro que para 1973 la "legitimidad de ejercicio" de dicha Carta había alcanzado altos grados de madurez, en especial considerando las siete reformas a las que se le sometió hasta 1971.

Como bien señala Fontaine -y enfatiza Peña-, volver a la Constitución de 1925 evitaría comenzar desde cero la discusión sobre la Carta que nos rija en adelante, al tiempo que pondría coto a las decisiones adoptadas por grupos pequeños de expertos y por cabildos cuya "legitimidad" no es para nada obvia ni inmediata. Asimismo, regresar a la Constitución de 1925 haría irrelevante la discusión en torno a la "ilegitimidad" de la Carta de Pinochet, una cuestión en exceso relevada por los sectores que aún abogan por mantener las reglas de 1980 o que, por el contrario, pretenden fijar criterios cismáticos cada vez que se enfrentan a la idea de una nueva Constitución.

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 06 Marzo 2016