Insatisfacción en las regiones

Patricio Aroca
Escuela de Negocios
Estrategia

Hace unos días hemos visto a los quelloninos protestando por falta de calidad en sus servicios de salud. Antes, los calameños, en la ciudad con mayor PIB per cápita del país, se paraban por considerar que tenían una insuficiente provisión de bienes públicos. Ha esta lista le siguen Aysén, Arica, Taltal, Freirina entre otras.
 
La teoría establece tres razones para hacer política regional. La primera, para promover más equidad en el territorio; la segunda, porque las desigualdades provocan ineficiencias en la asignación de los recursos. La OECD recomendó el 2009, que Chile debía aprovechar mejor sus activos regionales.
 
Sin embargo, se ha ignorado este hecho y las recomendaciones asociadas. Aquí toma fuerza la tercera razón: las desigualdades regionales generan insatisfacción y resentimiento, que hacen que los habitantes que se sienten abandonados sean fácilmente convocados a plantear sus demandas por vías no institucionales.
 
Al mismo tiempo, las autoridades han mostrado que pueden generar soluciones a sus problemas, pero que no lo harán sino existe esta presión colectiva. Dos problemas surgen con este modus operandi, el primero es que cada vez habrá más levantamientos locales, gatillados por hechos que las comunidades evalúan como producto de las desigualdades y el segundo, los costos de ignorar la desigualdad territorial irán aumentado.
 
Debemos dejar de invertir principalmente en el Gran Santiago, y comenzar a proveer de bienes públicos de calidad al resto del territorio. Esto ayudará a que la capital no siga creciendo como lo ha hecho hasta ahora y permitirá que surjan otras ciudades en el territorio que sean atractivas para vivir y que tienen mucho espacio para crecer y donde hacerlo aún es eficiente y promoverá un desarrollo más balanceado de nuestro territorio.
Patricio Aroca
Escuela de Negocios
Publicado el Viernes, 28 Junio 2013