Informes financieros de proyectos

Ignacio Briones

Señor Director:

No puedo sino concordar con la preocupación expresada por Slaven Razmilic (carta de ayer), investigador del CEP, por la nula medición del impacto fiscal del proyecto de ley que establece un impuesto a la plusvalía por ampliaciones del límite urbano y que se supone debe contener el respectivo informe financiero.

Sin embargo, el problema es mucho más profundo y de muy larga data.

Ocurre que los informes financieros que acompañan a los proyectos de ley se han transformado en un mero formalismo de escaso valor informativo para la correcta deliberación legislativa. En el mejor de los casos, son apenas una tabla de doble entrada con un puñado de números sin ninguna explicación. No hay supuestos, no hay modelos, ni nada que le permita al Congreso ni a la sociedad civil escrutar lo que allí se informa. Así, los informes financieros se han transformado en un acto de fe respecto de lo que el Ejecutivo declara.

Para ilustrar el punto, tomemos el caso del informe financiero de la reforma tributaria de 2014. La supuesta mayor recaudación fue una verdad revelada en una simple tabla pegada en una página y media. ¿Cómo se calcularon los números? Hasta hoy, un misterio. Y ni hablar de los potenciales efectos en inversión y, por esa vía, en la recaudación fiscal futura.

En aras de nuestra democracia, de la calidad de nuestras políticas públicas urge mejorar la transparencia y capacidad de escrutinio en estas materias.

Obligar a los gobiernos a hacer pública toda la información en que se apoyan los informes financieros —incluyendo series modelos y supuestos— sería un primer paso. A su vez, la capacidad de escrutinio del Congreso mejoraría si este dispusiera de una unidad autónoma para cotejar las cifras, en lugar de ser un devoto de las cifras del Ejecutivo.

Ignacio Briones
Escuela de Gobierno
Publicado el Viernes, 25 Noviembre 2016 en El Mercurio