Independientes y obligación de cotizar

Eduardo Fajnzylber

Escuela de Gobierno

La Tercera

Este 6 de enero el Senado aprobó un proyecto de ley que prorroga hasta el 2018 la cotización previsional obligatoria de los trabajadores independientes que emiten boletas de honorarios por la prestación de sus servicios.

Creemos que esto es un error.

Desde la reforma previsional del 2008, el foco del debate previsional ha estado en las bajas pensiones. Las personas con ingresos medios tienden a recibir pensiones por debajo del 70% de tasa de reemplazo que sugiere la OIT. La principal causa es que los chilenos aportamos, en promedio, muy poco al sistema previsional y, al menos en parte, la responsabilidad es de la autoridad.

A pesar de la creciente expectativa de vida de los chilenos, la tasa de aporte al sistema se ha mantenido inalterada por más de 35 años: 10% del ingreso imponible, muy por debajo del promedio de 19% en la OCDE, y sin incluir a los trabajadores independientes. La reforma del 2008  mantuvo esta tasa (salvo por un aumento marginal en el caso de las mujeres), centrándose en incrementar la participación estatal a través del Sistema de Pensiones Solidarias. 

Con la reforma se introdujo el concepto de que junto con los nuevos derechos (el Nuevo Pilar Solidario) venían nuevas obligaciones (la obligatoriedad de cotizar por parte de los trabajadores independientes). El propio Mensaje Presidencial lo planteó claramente: “…con este proyecto se logrará el objetivo fundamental de incorporar a los trabajadores independientes al sistema de pensiones en igualdad de derechos y obligaciones respecto a los trabajadores dependientes.” La ley estableció una transición razonable (8 años) de forma que las personas se informaran y se acostumbraran a la idea de cotizar por sus ingresos por honorarios. 

Actualmente, sin embargo, el Gobierno está promoviendo una iniciativa que postergaría la entrada en vigencia de esta obligación más allá del 2016. Creemos que esto es un error, que va en contra de lo que la mayoría de los expertos (incluyendo dos comisiones presidenciales) ha sugerido: que los independientes deben cotizar y que la tasa de aporte (de todos los trabajadores) debiera ser superior al actual 10%. 

¿Por qué no se avanza en esa dirección? La respuesta está ligada al problema clásico de economía política: los gobernantes tienden a evitar medidas que impliquen costos políticos de corto plazo y cuyos beneficios sólo se perciban en el largo plazo. Aumentar los aportes previsionales y hacerlos obligatorios para todos los trabajadores puede encontrar resistencia en la población. Pero hay buenas razones para que las cotizaciones previsionales sean obligatorias: abandonados a su voluntad, las personas (particularmente los jóvenes) no dedicarían recursos suficientes para financiar sus pensiones. Esto es claro en el caso de los trabajadores independientes, de los cuales solo el 5% realiza aportes previsionales.

La razón para postergar la entrada en vigencia de la obligatoriedad de cotizar es que éste no sería el “momento económico adecuado”. El problema es que en los últimos 35 años nunca lo ha sido, y mientras esperamos, seguimos ahorrando en forma insuficiente y las pensiones no mejoran.

*Columna escrita junto a Rubén Castro, Instituto de Políticas Públicas, Universidad Diego Portales.

Eduardo Fajnzylber
Escuela de Gobierno
Publicado el Martes, 12 Enero 2016