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Estrategia eléctrica del gobierno

Publicado el Martes, 24 Enero 2012
Eduardo Bitran
Eduardo Bitran
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Diario Financiero

El gobierno debe articular una estrategia de desarrollo eléctrico que sea balanceada, en el sentido de incorporar objetivos de crecimiento económico, sustentabilidad ambiental y equidad. En este último objetivo, nuestro récord es débil. Por ejemplo, en 2005, cuando se decidió legislar y cambiar los contratos entre generadoras y distribuidoras, de precios de nudo a contratos de largo plazo, implícitamente se transfirió una renta a los generadores instalados, sin que esto se justifique para incentivar la inversión, ya que dicha capacidad estaba construida.


El país enfrenta varios desafíos: reducir los costos de la energía eléctrica; el crecimiento de las emisiones de CO2; acotar los plazos y costos de los proyectos de transmisión eléctrica; enfrentar una oposición ambientalista fundamentalista, que rechaza los proyectos térmicos a carbón, los proyectos hidroeléctricos en el sur, las centrales eólicas en Chiloé, centrales de pasada en la región metropolitana y proyectos geotérmicos en el norte. Aumentar la competencia en generación, la falta de claridad ambiental y los obstáculos al desarrollo de la transmisión es hoy el principal obstáculo a la competencia. Sin desconocer que la concentración de derechos de agua genera también barreras de entrada.


El país necesita en los próximos 15 años 17 mil MW adicionales, suponiendo que duplicamos cada 15 años en vez de cada 10. Si el país decide no usar energía nuclear y al mismo tiempo quiere evitar carbonizar su matriz energética, no tiene otra opción para cubrir la brecha que recurrir a la energía hidroeléctrica del sur. Estos 17 mil MW serían cubierto por 3.000 MW de ERNC, 3.000 MW con carbón, 1.000 MW con GNL y con suerte 2.000 MW de interconexión con otros países. La brecha de 8.000 MW debe ser cubierta por hidroelectricidad del sur. A menos que estemos dispuestos a paralizar la economía, aumentar dramáticamente el desempleo o bien alternativamente instalar adicionalmente, 20 plantas adicionales a carbón de 400 MW y aumentar en nuestras costas la contaminación visual, las emisiones de partículas, aumentar dramáticamente la emisión de CO2, lo cual además nos dejaría en muy mal pie para enfrentar los compromisos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 
Para viabilizar la opción hidroeléctrica del sur se deben establecer obligaciones adicionales a Hidroaysén. La aprobación ambiental le permite generar bruscas fluctuaciones de los flujos de agua, con consecuencias ambientales que no han sido adecuadamente evaluadas. El Consejo de Ministros debe aprobar Hidroaysén, sujeto a la condición que se limite el margen de operación de modo que se reduzcan significativamente las fluctuaciones de caudal respecto al flujo natural de los ríos. Obviamente, esto tiene un costo económico, no obstante debe ser el precio de proteger activos ambientales que hoy son difícil de evaluar. Respecto a compartir los beneficios del proyecto, si el equilibrio de oferta y demanda de largo plazo es en el margen determinado por centrales térmicas, los que desarrollen los proyectos hidroeléctricos a venderán su energía al menos al precio de equilibrio, el cual es el costo de la generación del carbón limpio, por tanto estos proyectos obtendrán una renta económica apreciable. Si los principales generadores, dueños de los derechos de agua, comercializan la electricidad de los proyectos del sur el poder de mercado aumentará. Proponemos que el Tribunal de la Libre Competencia exija que la energía se venda a las distribuidoras para cubrir a sus clientes regulados a un precio que sea el valor esperado de los costos marginales futuros. Estos bloques estables de energía hidroeléctrica serían una generación en la base del sistema y beneficiarían a los clientes regulados.


Finalmente, para aumentar la competencia como para permitir el desarrollo de las ERNC, como la hidroelectricidad del sur es fundamental establecer en transmisión eléctrica el modelo brasileño, que corresponde a la carretera eléctrica pública, anunciada por el presidente. Sólo en la medida que se consideren todas las aristas, las ambientales, de competencia y equidad distributiva, creo que será posible avanzar en la interesante agenda planteada por el presidente de la República.