En el país de los ciegos, el tuerto es rey

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
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La encuesta CEP conocida esta semana trae pocas novedades pero confirma varias tendencias. La primera y más resonante es el descalabro mayúsculo de la desaprobación presidencial. Nunca un primer mandatario había caído tan bajo en este casi mitológico termómetro ciudadano. El diputado socialista Osvaldo Andrade –que dijo que Chile no se merecía un presidente con un 35% de aprobación refiriéndose a Sebastián Piñera- debe estar tragándose sus palabras. No se le ha escuchado decir lo mismo de los 22 puntos de Michelle Bachelet. ¿Seguirá bajando? Es posible que haya tocado fondo. En ese par de decenas debería encontrarse su base más dura e incondicional.

La segunda información que subrayaron los medios es la expectante posición en la que se encuentra Marco Enríquez-Ominami, que al parecer no ha sido dañado por el caso SQM y las acusaciones que lo rodean. Para un político con aspiraciones presidenciales es fundamental desarrollar una especie de impermeabilidad a la contingencia. Su caso es parecido al del propio Piñera, que a pesar de ser mediáticamente multado por la SVS en 2007, no bajó su aprobación. Por el contrario, se mantuvo punteando la carrera hasta que la ganó dos años después. Su hipotética impermeabilidad, en cualquier caso, no ha sido testeada en situaciones límite, como podría serlo un eventual paseo por los tribunales de justicia.

Un dato interesante a considerar es que ME-O no ha mejorado sustancialmente sus niveles de evaluación positiva. Su 42% actual puede ser comparado con el 43% que obtuvo en la misma medición de abril, o incluso con el 50% del pasado noviembre. Le sirve para celebrar porque queda primero ante el desplome del resto de la clase política. En el país de los ciegos, el tuerto es rey. Por años, Bachelet fue la Roger Federer de la CEP, con cifras absurdamente abultadas. Hubo una época que Golborne también se elevaba con comodidad por sobre los 60 puntos. Que nuestro top ten político ande a patadas con los treinta puntos de evaluación positiva es preocupante.

¿Qué pasó con el resto? Ricardo Lagos Escobar prácticamente se mantiene, por lo que estamos lejos de la Lagosmanía que algunos parecen observar. Isabel Allende viene bajando (mala idea eso de presidir partidos si de ganar adhesiones se trata). Piñera desciende un punto mientras Ossandón baja tres, así es que la derecha no capitaliza nada. Velasco confirma que es una de las figuras más dañadas desde que comenzó el asunto de las platas campañeras: empezó este gobierno con 46 puntos buenos y ahora –por primera vez en muchos años- baja de treinta. Quizás lo único destacable sea lo de Giorgio Jackson, que irrumpe como el cuarto mejor evaluado con 40 puntos. Tendrá que administrarlos bien. Camila Vallejo puede presumir de haber marcado 44 en la misma medición a fines del 2011, y mucho de eso se evaporó.
 
Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 13 Septiembre 2015