Empresa, modelo y malestar

Ignacio Briones

Escuela de Gobierno

La Tercera

A raíz de los escándalos empresariales de 2015, principalmente los ligados a libre competencia, la ciudadanía ha hecho sentir su malestar. Distintas encuestas muestran una baja aprobación y confianza en las grandes empresas. A su vez, los consumidores, organizados a través de redes sociales, empiezan a sancionar con su voto económico a los involucrados. A partir de aquí, algunos han buscado extraer dos conclusiones de un solo tiro: que la condena a las empresas es, a la vez, un cuestionamiento al “modelo” y su lógica “neoliberal”. ¿Es esta conclusión correcta? La respuesta es no. A la obvia objeción lógica de que la desaprobación a un actor de un sistema no implica un rechazo al sistema, cabe agregar una serie de elementos. Un estudio realizado en noviembre de 2015 por la Escuela de Gobierno de la UAI muestra que la gente entiende y valora en altísimo grado la competencia y sus beneficios. También evidencia un fuerte rechazo a malas prácticas en este plano, sobre todo después de casos emblemá- ticos. Sucede que la gente parece indignarse con los atentados a la competencia, precisamente, porque la aprecia y porque es lo que espera prime bajo la lógica del mercado. Una encuesta reciente de Sofofa y Cadem, entrega otras pistas.

Amén de constatar una marcada pérdida de confianza en las empresas, una lectura atenta revela varias cosas interesantes. Aunque un magro 31% le pone nota entre 5 y 7 a las grandes empresas y un 39% hace lo propio con las del Estado, un impresionante 73% evalúa de esa misma forma a las pymes. Un resultado que sugiere que hay gran aprecio por el emprendimiento. La alta valoración por el emprendimiento queda confirmada en otra pregunta. En un resultado sin duda notable, el 84% de los chilenos declara que le gustaría crear su propio negocio o empresa. A su vez, el 77% cree que los empresarios son indispensables para el desarrollo del país, mientras que tres de cada cuatro personas considera justo que los empresarios lucren. Eso sí, siempre que respeten las reglas del juego.

Al parecer, ni las retroexcavadoras ni el estigma del lucro parecen estar en las convicciones de las personas en materia empresarial. Sí el juego limpio. Y si de convicciones se trata, la última encuesta del CEP vuelve a reflejar con nitidez que una serie de otros ingredientes aún más profundos del “modelo” están en el ADN de los chilenos. Mayoritariamente, consideran que las tres cosas más importantes para surgir en la vida son la educación, el esfuerzo y -oh, ¡ horror !- la ambición. Una clara mayoría también expresa que debe premiarse el esfuerzo individual aun cuando ello genere desigualdades. Un reflejo de que el ideal meritocrático está muy vivo y arraigado. En contrapartida, también creen que las conexiones, la educación de los padres o venir de familias acomodadas –es decir todo lo contrario del mérito- son elementos que siguen siendo demasiado importantes para surgir en Chile. A la luz del ideal meritocrático que la gente aprecia, esto es razón de justificado malestar A no engañarse. Los chilenos siguen mostrando un elevado grado de adhesión al mercado, al “modelo” y sus fundamentos. Pero así como exigen competencia, también claman por meritocracia. Nada de qué sorprenderse. Después de todo, competencia y meritocracia son dos caras de la misma moneda. Y del mismo modelo.

Ignacio Briones
Escuela de Gobierno
Publicado el Viernes, 05 Febrero 2016