El sorprendente debate laboral

Leonidas Montes

Escuela de Gobierno

La Tercera

La anunciada y ampliamente debatida reforma laboral se encuentra en su fase legislativa final. No ha sido un camino fácil. Y tampoco es claro lo que nos depara. Las presiones de la CUT han encontrado eco en el gobierno, en el Parlamento y, al parecer, incluso en la justicia, que intervino con un inoportuno e imprudente fallo acerca del reemplazo en huelga. Esto es preocupante, ya que una mala reforma laboral puede tener serias consecuencias para el progreso futuro. La reforma tributaria se pudo corregir. La educacional, pese al despelote, todavía se puede mejorar. Pero una mala reforma laboral puede tener un impacto importante e indefinido en el crecimiento económico. 

Partamos por lo general. En la discusión laboral ha primado una visión anacrónica de las relaciones laborales. Más que una reforma para enfrentar los desafíos del siglo XXI, nuestra discusión se mantuvo anclada a los paradigmas de inicios del siglo XX. Por ejemplo, no es baladí que en Chile sigamos teniendo un Ministerio del Trabajo, cuando muchos países tienen un Ministerio del Empleo. La diferencia no es sólo cultural. Es también el rezago de una lógica laboral donde el valor de un bien se relacionaba al trabajo. Era la lógica de la revolución industrial. Pero hoy, con la revolución del conocimiento y la información, priman nuevos paradigmas. Ya no sirve esa mirada estática y uniforme. Vivimos en un mundo de acelerados cambios tecnológicos, donde el dinamismo y la heterogeneidad son la clave. Y el empleo -ya no hablemos más de trabajo- se mueve en otras direcciones. La clave será la flexibilidad. ¿Se ha preguntado por qué en Estados Unidos un estudiante universitario puede trabajar algunas horas a la semana como mozo de un restaurante y en Chile es tan difícil? ¿O por qué nuestra participación femenina en la fuerza laboral es tan baja? 

Ahora analicemos algunos puntos de la reforma. Partamos por el reemplazo en huelga. Es necesario que existan alternativas de reemplazo. Lo han afirmado públicamente destacados economistas no sólo vinculados a la derecha, sino también a partidos de centro y de izquierda. Pero la vanguardia refundacional, más vociferante que reflexiva, ha sido más influyente. Aunque el reemplazo es habitual en países desarrollados, en Chile el debate ha sido tergiversado. Los adalides de la retroexcavadora han argumentado que muchos países de la Ocde no tendrían mecanismos de reemplazo. La aseveración es espuria, ya que en la gran mayoría de estos países el reemplazo es permitido. Pero como estamos en Chile, tuvimos que ponernos creativos y recurrir a un nuevo concepto. Ahora ya no se puede hablar derechamente de reemplazo en huelga, sino de adecuaciones necesarias. También se ha discutido acerca de la negociación interempresas. Nuevamente surge el anacronismo de una visión ideologizada o estática de la economía. Al parecer, se estaría discutiendo eliminar la negociación interempresas para empresas con menos de 50 trabajadores. En efecto, surge la ideología con el argumento de proteger a las pymes de este flagelo. Si así fuera, ¿se pretende entonces castigar a las empresas grandes? Y la mirada estática sugiere que este límite arbitrario simplemente obedecería al supuesto de que las empresas grandes pueden enfrentar este costo porque les va bien, y las pymes no podrían, porque no les va tan bien. Esta mirada olvida que existen empresas grandes ineficientes y empresas pequeñas muy eficientes. Y viceversa. 

El tercer punto es el inusitado llamado a dejar estipulado en la ley que la huelga debe ser pacífica. ¿Quiere decir esto que la ausencia de esta exigencia legal implicaría que las huelgas serán violentas, o sea que no existe estado de derecho en nuestro país? Esta discusión no tiene sentido. La huelga debe ser pacífica, porque una huelga vio lenta simplemente se convierte en delito. 

El último punto, preocupante e incomprensible para una sociedad abierta y un país en camino al desarrollo, es el debate de la titularidad sindical. Se pretende que los beneficios sólo queden en manos de los trabajadores sindicalizados y no se extiendan para todos los trabajadores. Esta propuesta es abiertamente discriminatoria contra los trabajadores que no quieran afiliarse. En definitiva, se vulnera su libertad individual y su derecho a elegir no afiliarse. Es también un atentado contra la igualdad de oportunidades de todos los trabajadores. Un verdadero sinsentido por donde se le mire. Dudo que existan países civilizados donde se discrimine privilegiando sólo a aquellos trabajadores que son parte de un sindicato, o dicho de otra forma, perjudicando a aquellos que prefieren mantener su independencia. Irónicamente, la titularidad sindical es también un atentado al principio de la igualdad y solidaridad que tanto promueve la Nueva Mayoría. Al final, resuena la clásica frase de Orwell, esa de que algunos serían más iguales que otros. 

Es evidente que los sindicatos finalmente benefician a los trabajadores. Nadie niega su importancia como medio para negociar y mejorar salarios. Pero cuando muchos países avanzan para evitar el poder excesivo y regresivo del monopolio sindical, parece que en Chile nos movemos para empoderar a este grupo de presión. Al final todo indica que la discusión, introduciendo distorsiones que no existen en ningún país desarrollado, está centrada en privilegiar un sindicalismo trasnochado. El reemplazo en huelga es una necesidad. Y la titularidad sindical, una injusticia. 

Después del primer tiempo de este gobierno, donde las cifras de crecimiento económico se han ido corrigiendo de manera persistente a la baja, es importante que prime la cordura por sobre las presiones de la CUT, cuyo objetivo es beneficiar y privilegiar a los sindicalizados, pero no a todos los trabajadores. Crecer a menos del 2% no es lo mismo que crecer a tasas del 5%. Y aunque se esbocen múltiples excusas políticas, esta semana el presidente del Banco Central habló con claridad. Es de esperar que prime la sensatez en este tema, que es fundamental para el desarrollo del país.

Leonidas Montes
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 03 Abril 2016