El Mercurio de Valparaíso, el diario de vida de la ciudad que nació junto a la Independencia

Gonzalo Serrano

El Mercurio de Valparaíso se acerca a pasos agigantados a cumplir dos siglos de vida. Una cifra inédita para un diario de habla hispana que llena de orgullo a quienes han sido protagonistas de esta historia, pero también para la ciudad y el país (...)

Desde la revolución ocurrida en Quillota y la batalla del Barón, que acabó con la vida del ministro Diego Portales en 1837, hasta el megaincendio de Valparaíso de 2014, los periodistas del diario han sido espectadores, aunque de la misma manera víctimas de estos acontecimientos. Sería injusto no destacar a todos aquellos trabajadores que en los múltiples terremotos, incendios, temporales y otras desgracias que han abundado en la historia del Puerto, sacrificaron su beneficio personal por estar presentes en el diario y cumplir con su rol de informar, con la convicción, a veces inconsciente, de que la publicación del diario es una señal de normalidad que puede matizar la gravedad de una tragedia. Inolvidable es la edición gratuita posterior al terremoto de 1906 que tenía como única misión advertir medidas básicas para sortear la crisis.

En estas líneas, vale la pena detenerse en la producción del diario. (...) La labor del periodista puede resultar muchas veces similar a la del mito de Sísifo, aquel hombre que estaba condenado a cargar a la cima de un cerro una piedra que volvía a caer, debiendo repetir, una y otra vez, el frustrante proceso. No importa cuánto trabaje, lo bien que se escriba una nota o redacte una columna, lo realizado durante el día se desvanecerá como por efecto de magia y tendrá que volver a escribir otra nueva noticia para una nueva edición.

A pesar de este quehacer, que muchas veces puede resultar ingrato, rara vez los periodistas están conscientes de cómo ellos, por intermedio de esta tarea, están haciendo historia. Su percepción de los hechos deja una huella que los historiadores recogen y van a considerar, cuando otras fuentes escasean, como la imagen del pasado.

La urgencia del día a día puede hacer olvidar que detrás del proceso informativo se encuentra otro tanto o más relevante que es el de ir haciendo, a través de este trabajo diario, un registro que servirá a la construcción de una historia.

En ese sentido, El Mercurio de Valparaíso ha sido una de las principales fuentes de las que se han nutrido los historiadores para la formación de sus investigaciones y nació, prácticamente, de la mano con la construcción del Estado de Chile y por ello sus páginas constituyen para los investigadores una fuente fundamental para conocer la historia de la República.

El Mercurio es un hijo de la Independencia en varios sentidos. Más allá de la cercanía cronológica, la apertura comercial que se generó luego de la ruptura con la Corona impulsó la necesidad de contar con un medio que proveyera información útil para el comercio que comenzaba a crecer en el puerto. Asimismo, los extranjeros, a un océano de distancia con sus tierras de origen, estaban ávidos de noticias que dieran cuenta de lo que sucedía en Europa. Al comienzo y más allá de la ambición de sus creadores, todo hacía pensar que este periódico iba a ser uno más de la larga lista de pasquines que brotaron después de la Independencia, pero no. El diario fue creciendo de la mano con una ciudad que partió siendo un pequeño puerto hasta convertirse en uno de los más importantes de la costa del Pacífico hacia fines del Siglo XIX (...)

Esta permanencia en el tiempo tiene el mérito de haberse hecho manteniendo una postura, defendiendo un modelo político y económico que sus creadores y posteriores dueños han creído puede ser el más adecuado para alcanzar el ansiado desarrollo que requiere el país. Esto ha implicado, de forma evidente, luchas con elevados costos como, por ejemplo, la censura durante la Guerra Civil de 1891 (...).

El Mercurio de Valparaíso es el diario de vida de la ciudad. En sus páginas se guardan penas y alegrías. De estas últimas vale la pena mencionar el triunfo de Yungay en 1839, la toma de Lima en 1881, los triunfos de Wanderers y Everton, la declaración de Patrimonio de la Humanidad de 2003, la medalla de oro del viñamarino Nicolás Massú en 2004, entre otros hechos destacados. Y, por otra parte, momentos dramáticos: el bombardeo de 1866, la larga lista de terremotos, el desastre del tranque Mena de 1888 y La Ligua en 1965, el choque de trenes de Queronque de 1986, la explosión de la calle Serrano el año 2007, el megaincendio de 2014, etc. Es difícil pensar en cada uno de estos hechos, sin relacionarlo con alguna portada del diario.

Gonzalo Serrano
Facultad de Artes Liberales
Publicado el Martes, 12 Septiembre 2017 en El Mercurio de Valparaíso