El Cura Gatica Company

Gregorio Etcheverry

Por mi trabajo de consultor he tenido la fortuna de conocer cientos de empresas desde dentro, de todas las industrias que uno se pueda imaginar y de diferentes tamaños, multinacionales, empresas familiares, instituciones educacionales, ONG´s y otras.  Una de las cosas que más me llama la atención es la diferencia que existe entre lo que se predica y se practica dentro de ellas.

Murales, agendas, afiches, memorias, revistas, misiones, visiones, manifiestos, discursos y power points llenan las oficinas con los valores de la organización, entre los que siempre aparecen la innovación, el trabajo en equipo, la colaboración, el accountability  y la sustentabilidad.  Y lo más probable es que la gran mayoría de los trabajadores los pueda recitar de memoria. Los han escuchado todos los inicios de años, lo ven escrito en los ascensores, en los protectores de pantalla, en los tazones, lápices, pendrive y calendarios de escritorio, sin olvidar las capacitaciones de RRHH.

Charlas Ted, cursos, libros, consultoras, coaches y gurús han sido muy efectivos en instalar algunos de estos conceptos y valores que hoy parecen ser críticos en las empresas, en un mundo que cambió hace años. Y resulta difícil encontrar a un solo trabajador en contra de alguno de estos.

A simple vista, las organizaciones han tomado nota de la importancia de los nuevos desafíos y están cambiando. Plantas libres que favorecen la colaboración, reuniones con abundancia de post it, casual Fridays, entre otros, son algunos ejemplos concretos de esto.

Sin embargo, si afinamos un poco la vista, podemos encontrarnos con que muchas cosas siguen prácticamente igual. Estacionamientos exclusivos para los más antiguos, un comedor solo para la gerencia, silos entre áreas y micromanagement conviven al mismo tiempo con el maquillaje del cambio y la innovación.

Si te encuentras en alguna de estas empresas que se enfrenta a este tipo de inconsistencias puede que te preguntes, ¿Y qué se puede hacer? En este caso, se me vienen a la cabeza algunas alternativas, las que requieren de un diferente nivel de atrevimiento y estrategia:

  1. Seguir haciendo las cosas como siempre se han hecho.
  2. Cambiarte de empresa.
  3. Mostrar las inconsistencias.

Si te decides por la primera, tienes mucha razón. Es una decisión acertada y segura, que te entregará estabilidad. La segunda es más difícil de tomar. No recomendada en los tiempos de incertidumbre por los que pasamos.

Si optas por la tercera, es probable que estés corriendo riesgos, puedes salir herido y quedarte solo. Además, implicaría generar mucha tensión en la organización y que te llamen conflictivo o que estás poco alineado. Sin embargo, existe un antídoto para no salir trasquilado: levantar la cabeza para entender a qué se deben las resistencias, cómo se ven afectados los diferentes grupos de poder y cuál es el desafío central de la organización. Por último, y uno de los más importantes,  entender cuánto poder tienes tú, independiente del cargo que hoy tengas, para movilizar a las personas hacia un cambio sustentable en el tiempo.

Gregorio Etcheverry
Escuela de Negocios
Publicado el Jueves, 06 Abril 2017