El bombón Guillier

Cristóbal Bellolio

El Partido Radical no es el más sexy del vecindario político. Después de décadas gloriosas a mediados del siglo pasado, nunca ha podido recuperar el grado de influencia que tuvo. Durante los últimos lustros, se las ha ingeniado para sobrevivir a la cola del vagón concertacionista. Su figura más protagónica ha sido José Antonio Gómez, que si bien no se ha perdido gabinete alguno –en este segundo gobierno de Bachelet ya lleva dos carteras en el cuerpo- tampoco ha prendido como presidenciable.

Sin embargo, hace pocas semanas los radicales lanzaron su campaña municipal asociada a la imagen del senador Alejandro Guillier. Aunque Guillier no es militante del partido, obtuvo su escaño en la Cámara Alta con cupo y apoyo radical. Tímidamente, algunas encuestas han comenzado a medir al legislador por Antofagasta como potencial carta presidencial. Mal no le ha ido. De pronto, a los radicales se les abre un horizonte insospechado. Si Ricardo Lagos finalmente declina competir en una primaria de la Nueva Mayoría, Guillier se transforma en un nombre competitivo. Ni Isabel Allende ni José Miguel Insulza –por el lado de los socialistas- ni Carolina Goic ni Ignacio Walker ni Jorge Burgos –por el lado democratacristiano- tienen ventaja sobre Guillier en un escenario sin Lagos.

Guillier tiene a su favor algo que sus eventuales contendores no tienen: un grado respetable de credibilidad pública. No la consiguió en la política, claro está, sino en sus años de comunicador y rostro ancla de las noticias. Es un activo que vale su peso en oro en los tiempos que corren. No genera grandes entusiasmos –no es un personaje muy adrenalínico- pero tampoco levanta rechazo considerable. Tiene, además, una habilidad similar a la que hizo célebre a Michelle Bachelet: se maneja bastante bien en el ámbito de la indefinición ideológica, lo que invita a que distintas corrientes puedan verse identificadas en él. Hay un Guillier versión centrista, moderado y gradualista, del mismo modo que hay un Guillier versión progresista, laico y republicano. La hipótesis Guillier toma vuelo. Como toda hipótesis, habrá que probarla para ver si resulta.

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Jueves, 18 Agosto 2016 en Las Últimas Noticias