Democracia cuando nos conviene

Cristóbal Bellolio

En la gloriosa Universidad de Concepción, los estudiantes de Educación sometieron a votación la decisión de tomarse la Facultad. Por 180 votos contra 145 ganó la negativa. Los perdedores, sin embargo, se tomaron el inmueble de igual forma. A través de un comunicado, los estudiantes movilizados señalaron que el resultado democrático era ilegítimo porque "los votos de mayoría fueron sin un sustento argumentativo político real de objetivación de las demandas y atendiendo al individualismo y a la desinformación...". En resumen, la minoría estimó que la mayoría se había equivocado y no merecía ser tomada en cuenta. Otro clavo en la cruz del desprestigio del otrora brilloso movimiento estudiantil.

La democracia es un riesgo. Someternos a ella implica aceptar la justicia de un procedimiento, aunque no se comparta el resultado. Los estudiantes en comento revelan una preocupante incomprensión de la lógica democrática -especialmente siendo los futuros profesores de nuestras niñas y niños pues sólo aceptan por válidas sus propias razones. Las otras, en cambio, son descalificadas. ¿Se imagina que hiciéramos lo mismo a nivel nacional? ¿Que una minoría iluminada decidiera si los votos del resto tuvieron o no tuvieron "sustento argumentativo político real" o si acaso se basaron en el "individualismo y la desinformación"? Un escenario distópico, sin duda, pero que más de algún estudiante revolucionario considerará "auténtica" democracia.

A días del #Brexit, se han levantado varias voces en Reino Unido que piden ignorar el resultado. La campaña del Leave, dicen, se basó en mentiras. Es un hecho objetivo, añaden, que abandonar la Unión Europea es una mala idea. Como UK no tiene constitución escrita y el mecanismo plebiscitario no está contemplado, algunos han solicitado al Parlamento que detenga la aberración en marcha. Es una alternativa seductora. Yo también creo que el #Brexit es lamentable, que su campaña tuvo poco respeto por la verdad y que muchos -no todos- de los motivos que alimentaron el voto Leave fueron nefastos. No veo problema en desnudar las malas razones por lo que son. En cambio, sí me parece problemático quitarles validez democrática por el hecho de ser malas razones. Creo que sería poco serio, a estas alturas, anular lo obrado porque una minoría con poder está convencida de que la mayoría está equivocada. Sin perjuicio de los recursos pendientes y resquicios legales razonables, a veces hay que vivir con las malas decisiones de la comunidad justamente porque fueron adoptadas democráticamente. Algo que los estudiantes de Concepción debiesen aprender.

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Lunes, 04 Julio 2016 en Las Últimas Noticias