Constitución de 1925

Juan Luis Ossa

Señor Director:

En una columna de opinión aparecida ayer domingo, el profesor Miguel Saralegui plantea que una futura reforma constitucional debería basarse en la Carta que hoy nos rige, pues, según él, solo la ley vigente nos puede conducir hacia una nueva ley. Este es un argumento interesante y atendible. En efecto, no se aleja mayormente de lo que propuse hace unas semanas cuando defendí la posibilidad de tomar la Constitución de 1925 como la base desde la cual construir nuestro próximo cuerpo legal, ya que en ambos casos se toma al pasado constitucional chileno como el punto de partida.

Nos distanciamos, sin embargo, en lo que refiere al papel que ha jugado la Constitución de 1980 en dicha tradición constitucional. En mi pensar, y a diferencia de las constituciones de 1833 y 1925 (que fueron reformas de sus antecesoras), la actual Carta tuvo un marcado espíritu fundacional, constructivista y, hasta cierto punto, "revolucionario". Se consideraron algunos artículos de la de 1925, pero el objetivo final fue redactar una "nueva" Constitución; es decir, comenzar (casi) desde cero. Fueron, entonces, los constitucionalistas de 1980 los que no respetaron el principio señalado por el profesor Saralegui, ya que en vez de tomar en consideración la ley que nos regía hasta el 11 de septiembre de 1973, hicieron tabula rasa, con el fin redactar una ley nacida prácticamente ex nihilo.

Detrás de la idea de que la Constitución futura debería plantearse como una reacomodación de la de 1925, se esconde la vieja idea "burkeana" de que la tradición reformista es el mejor antídoto ante los quiebres profundos y violentos. En el proceso de reforma de la Constitución de 1925 sería conveniente mantener algunas instituciones y artículos de la de 1980, como la segunda vuelta presidencial, el Banco Central autónomo y el recurso de protección. Sin embargo, la legitimidad de ejercicio conseguida por la Constitución de 1925 debería primar por sobre el voluntarismo constructivista de la de 1980, así como por sobre la incertidumbre de la página en blanco.

Escuela de Gobierno

El Mercurio

Juan Luis Ossa
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Publicado el Lunes, 11 Abril 2016