Conociendo a Los Beatles

Juan Luis Ossa

Mi hija de cinco años comienza poco a poco a interesarse en Los Beatles. Mi propia conversión a la banda inglesa ocurrió un poco más tarde —a los diez —, luego de heredar de mis hermanos un casete de Help! En ello intervino más el azar que el conocimiento de lo que habían sido Los Beatles. En el caso de mi hija, en cambio, la tecnología ha jugado un papel clave para que ella pueda hacerse una idea más o menos cabal de los cuatro de Liverpool.

Tres dispositivos tecnológicos han sido claves en esto: en primer lugar, YouTube. Cada cierto tiempo mi hija me pide que le muestre el concierto de Los Beatles arriba del techo de Apple Corps. Es un video de buena calidad, y las canciones están bastante bien grabadas considerando el frío londinense y la incomodidad del escenario. A mi hija le gusta particularmente el crescendo de Get Back, entusiasmándole además el vínculo entre la banda y la gente común y corriente que paseaba a esa hora por el centro de Londres.

Netflix también ha ayudado en este proceso de conocimiento. La serie infantil Beat Bugs combina de forma entretenida el ingenio de un grupo de amigos con composiciones de Los Beatles. Cada capítulo está pensado a partir de una canción específica; así, por ejemplo, en el dedicado a Lucy in the Sky with Diamonds, "Lucy" es una libélula con ojos de caleidoscopio que se pasea en un bote por un río rodeado de flores de celofán. En esto, los adultos se entretienen de la misma forma que sus hijos. Todo un acierto de los creadores.

Pero de toda la tecnología que rodea a Los Beatles me parece que la recopilación Love (salida a la luz hace exactamente diez años y utilizada por el Cirque du Soleil) va un paso más allá y hace de la historia de la banda una experiencia doblemente rica para un niño. En efecto, Love mezcla una lista aleatoria de canciones con remixes que combinan una lírica similar. De ese modo, Here Comes de Sun, una canción especialmente querida por los niños, se fusiona con The Inner Light, dando paso inmediatamente al trío Come Together/Dear Prudence/Cry Baby Cry. Se transita, de ese modo, del optimismo místico de George Harrison a la producción surrealista de John Lennon. Y todo ello gracias a la mano profesional de George y Giles Martin, los productores del álbum.

Podría nombrar otros dispositivos; lo importante, creo, es que los niños crezcan con este tipo de música. Cuando el otro día me desperté con mi hija cantando el coro de Lucy in the Sky with Diamonds concluí cuán inspiradora puede ser la tecnología bien empleada.

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Miércoles, 23 Noviembre 2016 en La Segunda