Competencias laborales: malas noticias

Ignacio Briones

Esta semana conocimos los resultados de la evaluación PIAAC de la Ocde. Se trata de una medición con información comparable entre países sobre competencias de los trabajadores en tres dimensiones: comprensión lectora, numérica y tecnológica. Los resultados para Chile, que por primera vez participa del estudio, son lapidarios y un poderoso llamado a centrar la discusión educacional y laboral en los temas de fondo: competencias habilitantes a nivel escolar y capacitación laboral.

Partamos por lo más general. Entre 33 países, los trabajadores chilenos se ubican en la penúltima posición en comprensión lectora y en la última en habilidades numéricas y tecnológicas.

La medición ordena los resultados en una escala de 1 a 5, siendo 1 el nivel apenas funcional y 5 el más avanzado. Los números para Chile hablan por sí solos: en comprensión lectora (numérica) apenas 1,6% (1,9%) de la fuerza laboral se sitúa en el nivel 4 o 5, seis veces menos que el promedio Ocde. En contrapartida, 53% (63%) está en nivel 1 o inferior. Es decir, mayoritariamente somos apenas capaces de comprender instrucciones básicas y efectuar las operaciones aritméticas elementales. ¿Alguien dijo productividad?

Sobre alfabetismo digital la cosa no es mucho mejor. Mientras 17% de los adultos no tiene ninguna experiencia con el uso de computadores, 52% está en el nivel 1 o inferior en su capacidad de resolver problemas en un entorno tecnológico. En pleno siglo XXI, interconectado y con avances a pasos agigantados en robótica e inteligencia artificial que desafían una serie de oficios tradicionales, quedarse abajo de este tren está lejos de ser un viaje gratis.

Dado que las cifras anteriores corresponden a promedios nacionales, ¿no será que al menos nuestros trabajadores mejor formados lo hacen bien?Nada de eso. Un chileno con educación superior exhibe destrezas inferiores a las de sus pares Ocde que sólo terminaron la educación media, y similares al de un neozelandés que sólo completó la primaria. En simple: la educación superior en Chile está apenas supliendo el rol que debió cumplir la escuela.

El estudio también entrega luces sobre descalces entre las habilidades del trabajador y lo que es requerido por las empresas. Se observa una mayor probabilidad que en la Ocde de estar subcalificado para un puesto o que el puesto no responda a las habilidades específicas que el trabajador posee. Esto nos habla de distintas fallas en nuestro mercado laboral y de la urgencia de fomentar una formación técnica que responda a las competencias demandadas por las empresas.

Todo lo anterior, tal cual lo muestra el estudio, tiene relación directa con esa esquiva productividad que quisiéramos recuperar. Y, por supuesto, también con los salarios relativos de los trabajadores.

¿Qué hacer? Primero, priorizar la educación escolar en lugar de centrar la discusión en una educación superior que apenas suple lo que la escuela no hizo. Sería mucho más barato, justo y efectivo. Segundo, potenciar la educación técnica (institutos profesionales y centros de formación técnica) vinculándola con la empresa. Tercero, tomarse muy en serio la capacitación laboral, partiendo por reformar de verdad el Sence que, bien sabemos, no funciona (Rodríguez y Urzúa 2011). Y lo principal: tener una discusión laboral que mire 50 años adelante y no al revés.

Ignacio Briones
Escuela de Gobierno
Publicado el Viernes, 01 Julio 2016 en La Tercera