¿Comiendo sin culpas?

Claudia Cruzat
Escuela de Psicología
El Dínamo

Actualmente no es raro encontrar alguna noticia semanalmente que aluda a la alimentación, ya sea por obesidad, anorexia o bulimia. Permanentemente vemos consejos de nuevas dietas, que ciertos alimentos son dañinos y otros saludables.
 
La pregunta es ¿qué mensajes estamos enviando, probablemente a aquellos más vulnerables? ¿Qué significado atribuimos a la conducta alimentaria y a la comida? ¿cómo transmitir mensajes que no sean entendidos erradamente y pasar quizás de un polo a otro: de exceso en la obesidad a restricción en la anorexia, por ejemplo?
 
Entonces surge la necesidad de gozar de la comida sin excesos lo que es un signo de madurez afectiva: limitar la satisfacción de necesidades, pero sin restringirla. Es decir, cómo comer bien, de manera placentera, pero sin sobrepasar los límites de las necesidades corporales.
 
Nuestro país es el sexto en índices de obesidad, por lo que claramente es un problema de salud pública. Hace unas semanas atrás se daba a conocer un grupo denominado “GOCE” (Grupo de Obesos Contra Excesos”), basado en el modelo de las adicciones fundamentalmente.
 
El poder participar en estos grupos implica poder reconocer la “adicción” que se tiene a la comida lo cual es una tarea difícil porque  implica reconocer aquellos aspectos personales, afectivos o de relación con los demás que no están bien abordados y que son manejados  a través de comer en exceso. Efectivamente los tratamientos son poco eficientes, una gran cantidad de personas que desean bajar de peso usan numerosos recursos sin éxito, y el hecho de compartir lo que es difícil de hacer con alguien que pasa por lo mismo ayuda a poder hablar sin tanta vergüenza de las propias debilidades.
 
A pesar de lo anterior, es importante distinguir entre  la adicción al alcohol y otras sustancias v/s la comida, aunque el mecanismo sea muy parecido,  es probable que existan diferencias entre ambos y las necesidades que satisface el alcohol no necesariamente son las mismas que satisface la comida. La representación mental y social del alcohol y la comida son diferentes, y los efectos de la comida implican directamente la obesidad por lo que en ese aspecto debe incluirse la corporalidad como un aspecto a pensar e  investigar.
Claudia Cruzat
Escuela de Psicología
Publicado el Jueves, 25 Julio 2013